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​          Sirviendo a un Dios Vivo



Estuve escuchando en un programa de televisión, un caso relacionado con el homosexualismo. Un pastor que estaba envuelto en el caso, decía que lo que hacía esa persona, estaba incorrecto a la luz de la biblia. La persona que dirigía el programa, había invitado a otro pastor, quien citó a San Juan 6:37, para justificar la conducta del homosexual.
San Juan 6:37: "Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera."

Deseo decirles, que lo que el Padre le da a Jesús, es alguien que será salvo, esto es, que se arrepentirá y se apartará de su pecado. Por esta razón, el Señor no le echará fuera.

Lo primero que quiero decirle a ese llamado pastor, es que recuerde que, "un texto sin contexto, es un pretexto." Sacar un versículo de la biblia, como con una pinza, es violar el mensaje de la Palabra de Dios. Hoy día encontramos cantidad de personas, llamadas "ministros", que están al servicio del que les pague algún dinero. Esto nos recuerda a Balaam, a Judas Iscariote y otros.

Este llamado "pastor", podría utilizar algunas otras porciones bíblicas que he escuchado anteriormente, con el mismo propósito, es decir, para engañar, tergiversando la interpretación. La porción que se encuentra en 1 Corintios 13:1-13, tiene el propósito de señalarnos que, "el ejercicio de los dones debe ser gobernado por el amor." Ministros mal intencionados, dirigidos por Satanás, usan maliciosamente el versículo 13:5, "El amor no es indecoroso, no se irrita, no guarda rencor." Ellos dicen que el amor es bendecido por el Señor, sin importar nada más. Ellos creen que la atracción satánica que sienten, es verdadero amor.

Al pastor que me referí al principio, y que usó la cita de San Juan 6:37, quiero decirle lo siguente: Dios ama al pecador y desea que se arrepienta, pero no ama al pecado. Jesús murió en la cruz del Calvario para que todo aquel que en Él crea no se pierda, mas tenga vida eterna. Creer en Jesús significa obedecer a su palabra, apartándose de todo pecado. A través del siguiente estudio que he preparado, podemos entender que, para que seas recibido como hijo de Dios, tienes que arrepentirte para que tus pecados te sean perdonados.

San Lucas 3:3: "Y él (Juan el bautista), fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,"

Hechos 5:31 dice: "A éste, Dios ha exaltado con su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados."

San Mateo 9:13 ordena: "Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento."

San Lucas 5: 31-32: "Respondiendo Jesús, les dijo: Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento."

Debemos observar, que siempre que la Palabra habla de perdón de pecados, primero requiere el arrepentimiento. Nuestro Señor Jesucristo vino principalmente por los pecadores, para que se arrepientan. A veces a los cristianos se nos hace un poco difícil mencionar el infierno, pero si la Palabra de Dios lo menciona cuando es necesario, nosotros también debemos hacerlo.

San Marcos 16:15-16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

Aquí lo señala muy claramente, o una cosa, o la otra; o aceptamos el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, o seremos condenados. Aquí no nos señala alguna otra opción, y ésto no es un juego, esto es muy serio.

San Lucas 24:46-47: "y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las naciones, comenzando desde Jerusalén."

Nuestro Señor se sacrificó, porque esa era la única manera para nosotros poder recibir salvación y vida eterna. La salvación es para todas las naciones, pero tiene que haber quien les predique y esa palabra debe ser aceptada, lo cual implica el arrepentimiento y el perdón de pecados.

Hechos 26:19-20. Aquí el apóstol Pablo se expresa ante el rey Agripa: "Por lo cual, oh rey Agripa, no fui rebelde a la visión celestial, sino que anuncié primeramente a los que están en Damasco, y Jerusalén, y por toda la tierra de Judea, y a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento."

2 Corintios 7:10 indica: "Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte."

2 Pedro 3:9 nos aclara que: "El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento."

Cuando uno se arrepiente verdaderamente, de corazón, inmediatamente comienza a hacer obras dignas del arrepentimiento. No pude haber alguien que diga que se ha arrepentido, y que no realice ninguna obra digna del arrepentimiento. Por esta razón es que Santiago nos habla de la fe sin obras.

Santiago 2:17-18: "Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma. Pero alguno dirá: Tú tienes fe, y yo tengo obras. Muéstrame tu fe sin tus obras, y yo te mostraré mi fe por mis obras."

La tristeza de parte de Dios, produce arrepentimiento. Esto sucede mucho, en el caso de cristianos que se han descuidado y han cometido algún acto pecaminoso. En este caso es el Espíritu Santo el que nos redarguye, pero después de arrepentirnos y pedir perdón a Dios, recibimos el gozo de la salvación.

Por muchos años se ha estado predicando que Cristo viene. Muchas personas se han burlado y han blasfemado con sus comentarios. Ellos no pueden entender que cada día, antes de nuestro Señor venir a levantar su iglesia, es una oportunidad más para el impío poder salvar su alma.

San Marcos 1:14-15 relata que: "Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios, diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio."

San Marcos 6:12, Jesús envía a los doce a predicar y a sanar: "Y saliendo, predicaban que los hombres se arrepintiesen."

San Lucas 15:7. Aquí Jesús nos confiesa: "Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento."

Desde que Jesús murió y resucitó, estamos en el tiempo de "La Dispensación de la Gracia". En esta Dispensación se predica el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que nos guía a comenzar a vivir en el reino de Dios. Mientras más podamos cumplir con el santo evangelio, más nos podremos adentrar y disfrutar del reino de Dios. Nuestra lucha como cristianos debe ser, predicar el evangelio todos los días de nuestra vida. Nuestro propósito tiene que ser, lograr que las almas se arrepientan y así sean salvadas.

San Lucas 17:3 dice: "Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale."




Hechos 3:19: "Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,"




Cuando usted se arrepiente de todos sus pecados y se convierte al Señor, todos sus pecados son borrados. La Palabra de Dios promete que de la presencia del Señor vendrán tiempos de refrigerio, que significa bendiciones, gozo, alegría, etc. Mientras nos podamos mantener obedientes a la Palabra de Dios, continuaremos disfrutando de estos refrigerios divinos. Cuando volvamos a caer en desobediencia, tendremos que pasar otras vez por todo el proceso de arrepentimiento y perdón de pecados.

Hermanos, cuando aceptamos a Jesucristo, todos nuestros pecados pasados, presentes y futuros son perdonados, pero esto es espiritualmente. Esto significa que ante la presencia de Dios, estamos completamente limpios, porque cuando Jehová nos mira, Él no nos ve a nosotros, sino a Cristo en nosotros. Aquí en la tierra es diferente. Aunque seamos cristianos, si cometemos un pecado se nos señala más, que si fuésemos impíos. Lo que hagamos aquí, generalmente lo pagamos aquí. Dije generalmente, porque si cometemos algún pecado y morimos sin haberlo pagado aquí en la tierra, lo pagaremos en el juicio de los galardones. Posiblemente perderemos algún galardón, nunca jamás perderemos la salvación eterna, porque esa la pagó Jesucristo.

San Juan 8:10-11: "Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más."

San Juan 5:12-14: "Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor."

El caso de la mujer adúltera es usada por muchos, para concluir que Jesucristo perdona todo. Luego del perdón, es bueno observar que el Señor le dice: "Ni yo te condeno", pero eso no queda ahí, Él le advierte: " no peques más." El Señor nunca perdona sin advertirle a la persona que no peque más.

En el caso de la curación del paralítico en el estanque de Betesda, el Señor le dice: "no peques más, para que no te venga alguna cosa peor." Es decir, que cuando continuamos pecando una y otra vez, las consecuencias del pecado podrían ser peores. Muchas veces estas consecuencias o castigos tienen un fin positivo; quizás nos podrían guiar a arrepentirnos y a cuidarnos mejor para no volver a caer.

1 Corintios 6:18: "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca."

1 Juan 1:9-10: "Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros."

No comento ninguna de las citas bíblicas anteriores, porque se explican por sí mismas. Podría señalar muchas más, pero creo que con éstas ha sido suficiente. Queda claro que, sin arrepentimiento, no hay perdón de pecados. Sin perdón de pecados, no hay salvación eterna.

Como escribí en el estudio titulado, "El Homosexualismo", repito que no debemos discriminar a nadie por ninguna condición. Debemos aceptar a todos como criaturas de Dios, pero debemos dejar muy claro que, no aceptamos la desobediencia a las conductas prohibidas por la biblia. Dije "criaturas de Dios", aunque muchas personas dicen "hijos", pero la Palabra dice:

Romanos 8:14: " Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios."

Gálatas 4:6: "Y por cuanto sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo, el cual clama: ¡Abba, Padre!"

Si se nos consulta a través de alguna pregunta sobre el homosexualismo, debemos afirmar nuestra postura como cristianos, pero con amor. Esto lo debemos hacer con mucho cuidado de no ofender ni lastimar a la otra persona. Debemos dejar que sea el Espíritu Santo de Dios el que convenza de pecado. Si queremos realizar el cambio en la persona por nosotros mismos, sólo lograremos despertar en ella odio, coraje o rencor. Estos temas son muy delicados, y para tratarlos, debemos pedir al Señor la asistencia de su Santo Espíritu. Recordemos que el príncipe de este mundo es Satanás, y por todos los medios, él trata de hacer el mayor daño posible a la humanidad. Dios es amor, pero hay momentos en que también es fuego consumidor, como nos dice Hebreos 12:29. Hay que recordar la manera cómo fue destruida Sodoma y Gomorra. Luchemos por vivir una vida santa, obedeciendo la Palabra de Dios, la biblia.

Por: Pastor Álvaro Rolón​