• Conoce a tu adversario25:27

​Conoce a tu Adversario

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​          Sirviendo a un Dios Vivo


Amados en Cristo Jesús, que nuestro Señor bendiga vuestras almas. El estudio que realizaremos a continuación, titulado, “Conoce a tu Adversario”, tiene como propósito fundamental, alertar sobre las artimañas de Satanás en contra de los hijos de Dios. No es mi propósito alabarle, pero aunque él fue vencido por nuestro Señor Jesucristo en la cruz del Calvario, tenemos que cuidarnos de él, porque él continúa siendo el príncipe de este mundo.
     Por cuanto en el estudio anterior, “El Juicio antes de nuestra creación”, nos enfocamos principalmente en el personaje de Lucifer, Satanás y su origen, he estimado prudente continuar con su historia hasta su final.
     Recuerdo cuántas preguntas tenía yo cuando comencé a estudiar la Biblia. Una de estas era: ¿De dónde salió esa serpiente que engañó a Eva en el huerto del Edén? Escuchaba diferentes comentarios sobre este tema, pero en una forma desorganizada y confusa. Pensando en esta experiencia, preparé este estudio, el cual podría ayudar a aclarar dudas.
     En el tema anterior comenté sobre la posición o el lugar privilegiado en que estaba Lucifer, y su grandeza en el cielo al servicio de Jehová. Luego cité porciones bíblicas simbólicas, referentes a Lucifer y su rebelión, en una forma implícita. Ahora continúo con la aparición de Satanás en la nueva creación, en aquella hermosa serpiente, y la forma en que engañó a Eva. Desde que Satanás y sus demonios fueron lanzados del cielo, sólo se han dedicado a engañar y a causar el mayor daño posible a la humanidad.
     Al pasar el tiempo, luego de haber sido destruida (o encubierta como algunos teólogos opinan), la primera creación, Jehová comienza a realizar o a develar el nuevo principio de la tierra. Crea al hombre, lo pone en el huerto del Edén y de él crea a Eva, su ayuda idónea. Allí, en aquel huerto, podían disfrutar de todo, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal.
     El Señor exige de nosotros obediencia. Aunque disfrutemos de las mayores bendiciones y ejerzamos grandes ministerios, siempre habrá un parámetro, algo que debemos obedecer, algo que nos recordará que Él es Dios y nosotros sus siervos.
     Adán y Eva podían comer de todo árbol que había en el huerto, excepto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Por tanto, Génesis 2:17b nos dice: “Porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.
     Luego la serpiente (Satanás), se aparece a Eva y desmiente todo lo dicho por Dios. Génesis 3:4-5 señala: “Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal”.
     Algunas personas, por ignorancia, desestiman la capacidad, habilidad, poder, etc., de Satanás. Muchas veces estas personas se descuidan y sufren las consecuencias de su ignorancia. Aquí no deseo exaltar ni a Satanás ni a sus demonios, sólo deseo alertar al pueblo de Dios. Mientras estás en comunión con Dios, tú tienes poder para protegerte y echar fuera demonios. Por tal razón, la Biblia dice en San Marcos 16:17ª: “y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios”.
     San Mateo 18:18 también nos dice: “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”.
     En la carta a los Efesios 6:10-18, se nos advierte y aconseja estar preparados para los ataques de nuestro enemigo. Aquí se nos recomienda específicamente, qué debemos hacer para poder resistir y hacer huir al adversario. La escritura nos alerta en Efesios 6:11: “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo”.
     1 Pedro 5:8 dice: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quién devorar”.
     Hermanos, amigos, si Satanás fuera como a veces predican por ahí, “un león sin dientes”, la Palabra no nos alertaría tanto, a cuidarnos de él, como lo hace en Santiago 4:7: “Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros”.
     Creo que estas escrituras son suficientes para entender que, aunque nuestro Señor Jesucristo venció al diablo en la cruz del Calvario, mientras nosotros estemos en este mundo, tenemos que cuidarnos de él y sus demonios. Aunque no nos guste escucharlo, y menos aceptarlo, hay una realidad que es mejor confrontar. Mientras que Satanás no sea lanzado al lago de fuego y azufre, tendremos que vivir alertas contra sus asechanzas, cuidándonos y protegiéndonos.
     Inmediatamente que Adán y Eva fueron engañados por Satanás, Jehová nuestro Dios, nos promete un Redentor, un Salvador.
     Génesis 3:15 dice: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar (el talón)”.
     Esta simiente de la mujer que Jehová promete es Jesús, “el Cristo de la Gloria”. La herida en la cabeza será mortal, y se realizará en la cruz del Calvario, donde Jesús vence a Satanás. Debemos tener presente que en este mismo versículo, Jehová le da poder a Satanás para “herir en el calcañar (o sea en el talón)”. Esta concesión o permiso a Satanás de parte de Dios, surge como resultado de nuestra desobediencia: “y tú le herirás en el calcañar”.
     El que tenía el imperio de la muerte, el diablo; nos dice que “tenía”, (pasado), porque cuando aceptamos a Jesucristo como nuestro único y exclusivo Salvador, pasamos de muerte a vida. Aquí nos estamos refiriendo a la segunda muerte, o sea a la muerte espiritual, y en cierto modo, también a la muerte física. Cuando los cristianos “morimos” físicamente, significa que dormimos, porque llegará el día en que seremos resucitados con cuerpos glorificados y viviremos para siempre.
     Hebreos 2:14b nos recuerda que nuestro Señor Jesucristo murió en la cruz del Calvario: “para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo”.
     Satanás posee ciertas concesiones en este mundo, todo este poder se debe originalmente a la desobediencia de Adán y Eva. Ahora depende de nosotros, los cristianos, permitirle influenciarnos o no. Su poder se manifiesta en los impíos o no convertidos, y en los cristianos carnales, o cuando nos descuidamos. Esto queda expresado en Efesios 2:2b que dice: “Conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia”. Luego, San Juan 14:30 dice: “No hablaré ya mucho con vosotros; porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí”. San Juan 16:11b dice: “el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”.
     El príncipe de este mundo ha sido juzgado ya, y se ha fijado su sentencia, que será ejecutada cuando sea finalmente lanzado al lago de fuego y azufre por toda la eternidad. Esta sentencia todavía no se ha cumplido, por tanto, todavía tenemos que mantenernos alertas y cuidarnos.
     En Job 1:6, encontramos un buen ejemplo del poder y la labor de Satanás, y dice: “Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás”.
     Es un poco chocante escuchar que Satanás se acerca a Dios y conversa con Él. También es curioso conocer que Dios le escucha, le presta atención a lo que le dice. Quizás nuestro entendimiento nos daría a pensar que Satanás no se atrevería a hacer ésto, ni que Dios le recibiría. En esta oportunidad Satanás le alega a Dios que Job era bueno debido a su prosperidad. Dios le permite a Satanás, zarandear a Job, pero hasta cierto punto. En Job 1:12 le advierte: “He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él”.
     Aquí podemos ver manifiesta la voluntad permisiva de Dios. Por alguna razón que sólo Él sabe, Dios puede permitir que ocurran cosas en nuestras vidas que nosotros consideramos negativas. Yo no creo que todo lo negativo que ocurre en nuestras vidas sea voluntad permisiva de Dios, con propósitos de crecimiento espiritual. Creo que en algunos casos sí ocurre, pero en otros puede deberse a las consecuencias del pecado.
     Satanás no se detiene en zarandear ni aún a Jesucristo, el Hijo de Dios. Este diablo no respeta a nadie, y trata de lograr sus objetivos en quien sea. Aún en San Mateo 4:3b al 4:9b, se atrevió a zarandearle: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. “Si eres Hijo de Dios, échate abajo”.  “Todo esto te daré, si postrado me adorares”.
     Hermano, te vuelvo a sugerir que no subestimes la astucia y poder de Satanás. Aquí en la tentación al Señor, encontramos a Satanás citándole la Palabra de Dios a Jesús. En San Mateo 4:6b le dice: “a sus ángeles mandará acerca de ti”.
     En el libro de Hebreos 1:4, se describe a Jesús como Hijo de Dios, recalcando que fue “hecho tanto superior a los ángeles”, por tanto, si Jesús era el Hijo de Dios, los ángeles le asistirían en cualquier necesidad. Luego Satanás continúa citándole el Salmo 91:11-12: “En sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”.
     Todo el tiempo, Jesús combatió a Satanás con la Palabra de Dios. El Señor nos advierte no bajar la guardia. Satanás huye, se aparta, pero no para siempre. Por esta razón, encontramos en el evangelio de San Lucas 4:13 que se especifica lo siguiente: “Y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se apartó de él por un tiempo”.
     Satanás no desistió en su empeño de poder vencer a Jesús. En varias ocasiones se manifestó en forma indirecta, es decir, a través de religiosos, fariseos, saduceos, etc. En un momento dado, Pedro, aún estando con el Señor fue usado por el diablo.
     Esto lo hallamos en San Mateo 16:22: “Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti, en ninguna manera esto te acontezca”.
     Debemos tener cuidado con las palabras lindas, amables, lisonjeras, etc. Pueden contener un mensaje en contra de la voluntad de Dios. Cristo predijo su muerte y resurrección, y Satanás a través de Pedro, le pidió que no lo hiciera.
     Nuestro Señor todo lo sabe, en San Mateo 16:23b le dice: “¡quítate de delante de mí, Satanás!”.
     La primera vez que leí esta porción bíblica como que me chocó la forma en que Jesús respondió al aparente amor de Pedro. Cualquiera otra persona que no hubiese sido Jesús, no hubiese podido reconocer la presencia de Satanás en aquella, “hermosa expresión de amor”.
     En el evangelio de San Lucas, Jesús le dice a Pedro que Satanás lo ha pedido para zarandearlo, como a trigo. Es difícil para nosotros como humanos entender, cómo es posible que Satanás haga una petición a Dios y que se le conceda. Jesús no dice que rogó para que esto no aconteciera, sino para que la fe de Pedro no le faltara. Esta escritura la encontramos en San Lucas 22:31b al32ª. “Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo, pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte”.
     Debido a su ruego, Jesús sabía que al final, Pedro vencería. Por esta razón, en San Lucas 22:32b le encomienda: “Una vez vuelto, confirma a tus hermanos”.
     En el libro de los Hechos de los apóstoles, en la primera carta enviada por Pablo a los Corintios, encontramos un caso singular. Pablo se ha enterado de la indiferencia hacia el pecado en aquella iglesia. Es sorprendente leer la forma en que Pablo, en 1 Corintios 5:5 ordenó que se tratara un caso en particular, en el cual había alguien que vivía con la mujer de su padre: “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús”.
     Para mí, la enseñanza o mensaje que se desprende de esta porción bíblica, es de suma importancia para la iglesia hoy día. Aquí se establece claramente la diferencia entre la salvación que yo he llamado terrenal y la salvación eterna, luego de la muerte física y del juicio, en el día del Señor Jesús. Esta persona pagará las consecuencias de su pecado en manos de Satanás, pero su espíritu será salvo. Por esta razón, debemos tener cuidado cuando asumimos que una cita bíblica dice algo, sin haber hecho un estudio o exégesis del asunto.
     En primera de Timoteo encontramos otro caso parecido donde el apóstol Pablo entrega personas a Satanás, y dice: “de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar”.
     Este caso es similar al de la persona entregada a Satanás en Primera de Corintios. En esta situación, la entrega también es para destrucción de la carne, es decir, para que paguen las consecuencias del pecado, pero no para condenación eterna. Estos casos sirven para mostrar que lo que Satanás hace, es porque se le permite, ya sea un permiso de parte de Dios para nuestro crecimiento espiritual, o como resultado o consecuencias del pecado, para que se logre arrepentimiento. Por eso 1 Timoteo 1:20b dice: “para que aprendan a no blasfemar”.
     Esta es la frase que señala el propósito del castigo. “Para que aprendan”, se le permite a Satanás zarandearlos, o sea, para que se arrepientan, no para perdición eterna.
     ¿Hasta cuándo se le permitirá a Satanás ir a acusar a nuestros hermanos, delante de nuestro Dios? La Palabra en el libro de Apocalipsis 12:10b contesta esta pregunta de la siguiente manera: “ha sido lanzado afuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”.
     Al finalizar la gran tribulación, en su segunda venida, nuestro Señor se presentará en la tierra. Se peleará la “gran batalla de Armagedón”, y la bestia y el falso profeta serán lanzados vivos en un lago de fuego y azufre. Satanás será encadenado por mil años, y por tanto, privado de ir a acusar a los hermanos. Apocalipsis 20:2 dice: “y prendió al dragón, la serpiente antigua, que es el diablo y Satanás, y lo ató por mil años”.
     Al finalizar los mil años, Satanás será suelto por un poco de tiempo y logrará engañar a muchas naciones. Esto lo narra Apocalipsis 20:7-9b: “Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar”. “y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió”.
     En esta última batalla es donde finalmente Satanás y sus seguidores serán eliminados. ¡Gloria a Dios! por Apocalipsis 20:10, porque es aquí donde Satanás será lanzado al lago de fuego y azufre para siempre. La escritura dice: “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”.
     Al  final, luego que todo  esto  acontezca,  Cristo  entrega el  reino a  Jehová  el  Padre.  1 Corintios 15:24 dice: “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia”. Finalmente 1 Corintios 15:28 concluye: “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el Hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”.
     Espero que este estudio sirva de advertencia a nuestros hermanos, para mantenernos en comunión con el Señor. Amén.
 
Por, Pastor ALVARO ROLÓN