​El origen del Día de Reposo fue establecido de la siguiente manera: Génesis 2:2 nos revela que: "Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo, y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo y lo santificó, porque en él reposó de toda obra que había hecho en la creación."
 Luego, Éxodo 24:12-13 declara: "Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí, al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles. Y se levantó Moisés con Josué su servidor y Moisés subió al monte de Dios."  Aquí podemos entender claramente que la Ley de Moisés fue hecha para los israelitas.
 En Éxodo 19:3-7 a través de Moisés, Jehová, anuncia el Pacto Mosaico al pueblo de Israel, el cual estaría contenido en la Ley de Moisés.
 En Éxodo 19:8, el pueblo de Israel acepta voluntariamente el Pacto de la Ley Mosaica. La Ley estaba compuesta por Los Diez Mandamientos, Los Juicios, y las Ordenanzas. Como parte de Los Juicios, en Éxodo 23:12 encontramos lo que nos dice sobre el Día de Descanso, es decir, el Sábado. "Seis días trabajarás, y al séptimo día reposarás, para que descanse tu buey y tu asno y tome refrigerio el hijo de tu sierva, y el extranjero."  Moisés vuelve a recordar a Israel sobre guardar el día de reposo en Éxodo 34:21.
 Éxodo 34:27 dice: "Y Jehová dijo a Moisés: Escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho pacto contigo y con Israel."  Hermanos, amigos, esto está muy claro; el Pacto Mosaico, la Ley fue hecha por Jehová Dios con Moisés e Israel. Este pacto no incluye a nosotros los gentiles.
 En Éxodo 20:1-17 y en Deuteronomio 5:1-21, Moisés se dirige al pueblo de Israel y les dice: "Oye Israel los estatutos y decretos que yo pronuncio hoy en vuestros oídos; aprendedlos y guardadlos, para ponerlos por obra."  Debemos entender que estos mandamientos fueron dirigidos a Israel y no a nosotros los cristianos. El mandamiento número cuatro es sobre el día de reposo: "Guardarás el día de reposo para santificarlo, como Jehová tu Dios lo ha mandado."
 Hermanos, amigos, recuerden que lo anterior fue dirigido al pueblo de Israel, que estaba bajo la Ley de Moisés.
 En el momento en que nuestro Señor Jesucristo derrama su sangre santísima y muere en la cruz del Calvario, el velo del templo se rasga, terminando así para los cristianos, el tiempo de la Dispensación de la Ley de Moisés. De esta manera comienza la Dispensación de la Gracia de nuestro Señor Jesucristo, para todo el que le acepte.
 El guardar el día de reposo, o Sábado, termina junto con la Ley de Moisés, porque era el cuarto de los Diez Mandamientos. Ahora señalaré algunas de las muchas escrituras que certifican lo dicho anteriormente:

San Mateo 11:12-13: "Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Porque todos los profetas y la Ley profetizaron hasta Juan."

Gálatas 3:10: "Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de La Ley, para hacerlas."
 De este versículo entiendo que, el que obedece a una parte de la Ley, tiene que obedecerla toda. Si no la obedece toda, eres maldito. Nuestro Señor Jesucristo vino a cumplir la ley en su totalidad por nosotros, porque para nosotros eso es imposible. Si una persona ahora, en la Dispensación de la Gracia, guarda el sábado o paga diezmos que son partes de la Ley, es maldito.

Gálatas 3:11-12: "Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente porque: El justo por la fe vivirá y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas."
 Aquí la palabra nos recalca que por la ley, ninguno se justifica para con Dios. Con nuestro Señor Jesucristo ya hemos sido justificados, y todo por Gracia.

Gálatas 3:13: "Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)."
 Aquí nos dice que la Ley de Moisés era una maldición y que Cristo nos redimió, o sea que nos liberó. Entiendo que a muchas personas se les hace difícil entender esta palabra, pero el Espíritu Santo de Dios les puede ayudar.

Gálatas 4:4-5: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos."
 Aquí la Palabra nos repite que nuestro Señor Jesucristo vino para redimirnos de la ley. Al ser redimidos de la ley, nos convertimos en hijos de Dios. Es decir, que los que continúan bajo la ley de Moisés, no son hijos de Dios y son malditos, dice la Palabra.

Gálatas 5:1-4: "Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído."
 Aquí Pablo está señalando una parte de la ley que se continuaba practicando en ese tiempo. Ahora nosotros no tenemos el problema de la circuncisión, pero tenemos otros. Los judaizantes de hoy tienen como prioridades otras partes de la ley, tales como el cobro de diezmos y guardar el sábado especialmente. Les recomiendo recordar lo que les advierte Gálatas 3:10.

San Juan 1:17: "Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo."
 Aquí el apóstol Juan, establece claramente la gran diferencia del origen de la Ley y de la Gracia. Usted debe preguntarse, si ya estaba la Ley, entonces ¿por qué vino la Gracia? La respuesta a esta pregunta la puedes encontrar leyendo el Nuevo Testamento. En especial te recomendamos leer Romanos, Gálatas y Hebreos.

 ¿Qué nos dice el Nuevo Testamento sobre el día de Reposo?
 Recordemos que hasta la muerte de nuestro Señor Jesucristo estábamos bajo la ley de Moisés. Por esto la Palabra nos dice en San Mateo 5:17-18: "No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota, ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido."
 Hermanos, amigos, todo se cumplió cuando nuestro Señor derramó su sangre y murió en la cruz del Calvario. Por tanto, desde ese momento nosotros estamos en la Dispensación de la Gracia. Encontramos en San Mateo 19:17-19, San Marcos 10:19-21 y San Lucas 18:18-22, la historia del joven rico. En San Mateo, el joven pregunta al Señor: "Qué bien haré para tener la vida eterna?"  El Señor le contesta: "Si quieres entrar en la vida; guarda los mandamientos."  El joven preguntó: "¿Cuáles?"  El Señor le mencionó seis, pero el guardar el día de reposo no estaba entre estos seis. No matarás, no adulterarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre; y amarás a tu prójimo como a ti mismo. En San Mateo 5:19-48, nuestro Señor nos exhorta a cumplir con los mandamientos, pero sólo menciona los mismos seis de Mateo 19:17-19. Esos seis mandamientos Él los fortalece diciendo: "Os fue dicho, mas yo os digo..." Aquí tampoco menciona al sábado. En San Mateo 22:34-39, le preguntan: "Señor, ¿cuál es el gran mandamiento en la Ley? Jesús les dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas." Si el que contestase fuese uno de los adoradores del sábado, diría que guardar el sábado es el más grande mandamiento.
 Creo que con esto, el Señor comenzó a quitar la importancia que la ley le daba al día de reposo.
 En el libro "Ley Dominical Nacional" se pregunta: "¿Por qué Jesucristo no dijo nada sobre cambiar el día de descanso de sábado a domingo?" Yo le contesto que, "Creo" que fue para no cambiar para el día Domingo, la adoración que muchos le tienen al día Sábado.
 En la página 67 del libro antes mencionado dice: "Puesto que el amoroso Jesús derramó su preciosa sangre por mí en la cruz del Calvario, yo elijo, por la gracia de Dios, seguirle a Él y guardar sus mandamientos, incluyendo su séptimo día, sábado."
 Yo les aconsejo a todo el que se considere "CRISTIANO", que siga todo lo que dice el párrafo anterior, menos el guardar el sábado como único día de reposo. Debemos sacar un día para descansar y dedicarlo al Señor, pero debemos adorar solamente al Señor y no a ningún día.
 En ningún momento en la biblia, nuestro Señor Jesús pide guardar el sábado. Yo entiendo que al contrario, lo que hace junto a sus discípulos es arrancar y comer espigas en sábado. Los fariseos de aquel tiempo le confrontaron pidiéndole explicaciones. Todo esto lo podemos encontrar en San Mateo 12:1-8, San Marcos 2:23-28 y San Lucas 6:1-5.
 Deseo enfatizar que la Ley de Moisés estuvo en vigencia hasta la muerte de Jesucristo. El tiempo del ministerio de nuestro Señor fue un tiempo de transición, es decir, de cambio de la Ley a la Gracia. Por esta razón, podemos escuchar a Jesús decir: "os fue dicho, más yo os digo..."
 En San Lucas 23:56 nos dice que las mujeres que visitaron el sepulcro del Señor, luego se fueron a sus casas y prepararon especias aromáticas y ungüentos. Luego descansaron el día de reposo, conforme al mandamiento.
 Como dije anteriormente, aunque ya nuestro Señor había muerto, todavía no estaba bien claro el cambio de la Ley de Moisés, a la Gracia de nuestro Señor. Es especialmente el apóstol Pablo, quien en realidad impulsa el mensaje de la Gracia. En ese tiempo se perdona la confusión que tenía la gente, pero ahora, con una biblia tan clara, esta confusión es imperdonable.
 San Mateo 12:1-8, San Marcos 2:23-28 y San Lucas 6:1-5, narra la historia de Jesús y los discípulos, que en un día de reposo tienen hambre y arrancan espigas y comen. Al verlos algunos de los fariseos, confrontaron al Señor pidiéndole explicaciones. Le preguntaron ¿por qué hacían lo que no era lícito, en los días de reposo? Jesús les narró lo que hizo David con los panes de la proposición, en 1 Samuel 21:1-7. Nuestro Señor también les dijo: "¿O no habéis leído en la ley (Números 28:9-10), cómo en el día de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo, y son sin culpa?  Continuó nuestro Señor explicándole a los fariseos: "Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí." Esto lo podemos encontrar en San Mateo 12:5-8. El Señor además les dijo que más importante que estar observando días de reposo, era practicar la misericordia y no realizar sacrificios.
 Finalmente, Jesucristo les aclaró que él es el Señor del día de reposo. Esto significa que él es más importante que el sábado, y que es a él a quien tenemos que rendir obediencia, respeto y adoración y no al sábado.
 Luego de la experiencia anterior, nuestro Señor continuó realizando diferentes actividades en el día de reposo. Para mí, lo entiendo como si Jesús quisiera darnos un mensaje. Es como si deseara restarle valor a la idolatría que los fariseos le rendían al día de reposo.
 En San Mateo 12:9-14, San Marcos 3:1-6, y San Lucas 6:6-11, encontramos que el Señor sana en día Sábado a un hombre que tenía una mano seca. En San Marcos 2:27-28, el Señor dice a los fariseos: "El día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo. Por tanto, el Hijo del hombre es Señor aún del día de reposo."  De esta cita bíblica entiendo que nuestro Señor desea dejar claro que, aún el hombre es más importante que el día de reposo.
 Los fariseos continuamente vigilaban a nuestro Señor, y en especial en el día de reposo, para poder acusarle. Cuando sanó al hombre de la mano seca, los fariseos tomaron consejo con los herodianos contra él para destruirle.
 San Lucas 13:10-17 nos narra sobre una mujer que desde hacía 18 años tenía espíritu de enfermedad y andaba encorvada, y en ninguna manera se podía enderezar. Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: "Mujer, eres libre de tu enfermedad"  y la mujer fue sana. El principal de la sinagoga se expresó en contra de Jesús delante de la gente, por haber sanado en sábado. El Señor le respondió y dijo: "Hipócrita, cada uno de vosotros ¿no desata en el día de reposo su buey o su asno del pesebre y lo lleva a beber? Y a esta hija de Abraham, que Satanás había atado 18 años, ¿no se le debía desatar de esta ligadura en el día de reposo?"
 San Lucas 14:1-6 continúa con las narraciones sobre lo que hacía nuestro Señor Jesucristo en Sábado. "Aconteció un día de reposo, que habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo, estos le acechaban y he aquí estaba delante de él un hombre hidrópico. Entonces Jesús habló a los intérpretes de la ley y a los fariseos, diciendo: ¿Es lícito sanar en el día de reposo? Mas ellos callaron. Y él, tomándole, le sanó, y le despidió. Y dirigiéndose a ellos, dijo: ¿Quién de vosotros, si su asno o su buey cae en algún pozo, no lo sacará inmediatamente, aunque sea el día de reposo? Y no le podían replicar a estas cosas."
 En el libro de San Juan 5:1-16, se nos narra el testimonio de un paralítico que había estado en el estanque de Betesda por 38 años, esperando ser curado. Era día de reposo, pero Jesús le dijo: "Levántate, toma tu lecho y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado y tomó su lecho, y anduvo. Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te es lícito llevar tu lecho. Él les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda. Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda? Y el que había sido sanado no sabía quién fuese, porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar. Después le halló Jesús en el templo, y le dijo: Mira, has sido sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor. El hombre se fue, y dio aviso a los judíos, que Jesús era el que le había sanado. Y por esta causa, los judíos perseguían a Jesús, y procuraban matarle, porque hacía estas cosas en el día de reposo."
 En San Juan 7:23 Jesucristo dice a los fariseos: "Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no sea quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?"
 San Juan 9:1-41 nos presenta la historia sobre la curación del ciego de nacimiento. Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Luego de explicar algunas cosas a sus discípulos, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego y le dijo: "Ve a lavarte en el estanque de Siloé. Fue entonces, y se lavó y regresó viendo." Este otro milagro también lo hizo Jesús en un día de reposo.
 La gran mayoría de las curaciones milagrosas que nuestro Señor realizó, las hizo en día de reposo. Para mí, esto tiene un gran significado y una importante enseñanza. Creo que el Señor quiso romper con la adoración al día de reposo.
 Colosenses 2:9-17. Esta escritura nos explica que las observancias de la ley fueron abolidas en Cristo. Los versículos 2:14-16 nos dice: "Anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz, y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz. Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo."
 Creo que con lo señalado hasta aquí, debe ser suficiente para pensar si está correcto, cumpliendo con la palabra de Dios, continuar guardando necesariamente, el día de reposo, estrictamente en Sábado. Hermanos y amigos, nuestro Señor Jesucristo nos libró de la Ley de Moisés, ahora estamos en la Dispensación de La Gracia de Jesucristo. Ahora eres un hijo(a) de Dios, ya no tienes que continuar cumpliendo con la ley de Moisés.  
 El sábado aparece en la escritura (Génesis 2:2-3) como el día de descanso de Dios, después de haber acabado la obra de la creación. Durante los primeros 2.500 años de historia humana, el sábado no se menciona en lo absoluto. En Éxodo 16:23 y Nehemías 9:13-14, encontramos que fue después de este tiempo que el sábado fue revelado, y en Éxodo 20:8-11 nos dice que llegó a formar parte de la ley. Éxodo 31:13-17, el sábado se convirtió en un recordatorio perpetuo de la separación de Israel para Dios. Éxodo 35:2-3 señala que: La observancia del sábado consistía en completo descanso. El séptimo día no era nunca un tiempo de sacrificio o de culto, ni de ninguna manera de servicio religioso. Era simple y solamente un día de completo descanso para el hombre y la bestia, una provisión bondadosa para las necesidades del ser humano. En San Marcos 2:27, dicho en las palabras de Cristo, "el día de reposo fue hecho por causa del hombre, y no el hombre por causa del día de reposo." En San Mateo 12:2, nuestro Señor encontró la observancia del sábado cubierta de evasivas y restricciones rabínicas, que eran completamente ajenas a la ley, de modo que a Él mismo se le tuvo como infractor del sábado por las autoridades de aquel entonces. En Isaías 66:23 encontramos que en la edad del reino se observara de nuevo el sábado. Para los cristianos, el primer día de la semana perpetúa en la dispensación de la gracia, el principio de que una séptima parte del tiempo es especialmente sagrada: pero en todo lo demás, el primer día se halla en contraste con el sábado. Uno es el día séptimo, el otro es el día primero. El séptimo día conmemora el descanso que Dios tuvo después de la obra de la creación; el primer día conmemora la resurrección de Cristo. En el día séptimo Dios descansó; en el primer día, Cristo estaba incesantemente activo. El sábado es simbólico de una creación concluida, el primer día de una redención consumada. El sábado era obligatorio según la ley; el primer día es un día de adoración y servicio voluntarios. En el libro de los Hechos, el sábado se menciona únicamente en relación con los judíos, y en el resto del Nuevo Testamento hay sólo dos versículos que se refieren a él (Colosenses 2:16 y Hebreos 4:4). En estos pasajes se explica que el sábado, o sea, el séptimo día, no es para el cristiano un día que se debe observar, sino un tipo del descanso que al presente disfruta el redimido, cuando él también "reposa de todas las obras" y confía en Cristo.
Por: Pastor Álvaro Rolón​

El Día de Reposo

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