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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​​Comienzo este artículo dejando claramente establecido que en el “Ministerio Liberando al Cautivo, Inc.”, amamos a todas las personas homosexuales, al igual que a todo ser humano sin importar su condición, pero no aceptamos lo que hacen.
 Génesis 2:7 nos dice que Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Génesis 2:20, “y puso Adán nombre de toda bestia y ave de los cielos y a todo ganado del campo; mas para Adán no se halló ayuda idónea para él”. Génesis 2:22, “y de la costilla que Jehová Dios tomó del hombre, hizo una mujer, y la trajo al hombre.” Génesis 2:24, “por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”. Génesis 1:28ª “y los bendijo Dios, y les dijo: “fructificad y multiplicaos; llenad la tierra”.
 En esta introducción bíblica podemos entender el propósito de Dios al crear a Eva. La creó para ayuda idónea de Adán; Dios no creó otro hombre, sino una mujer. Si estudiamos la anatomía y fisiología de un hombre y una mujer, podemos apreciar que existen diferencias significativas. Para cumplir con la voluntad del Señor sobre “multiplicaos”, sabemos que es imposible en personas del mismo género. Dios estableció un orden en cuanto a las relaciones sexuales entre los seres humanos. En ninguna parte en la biblia es aceptada la conducta homosexual.
 La Palabra de Dios nos relata sobre los resultados de la abundancia del pecado del homosexualismo en Sodoma y Gomorra.
 Génesis 18:20-21: “Entonces Jehová le dijo: Por cuanto el clamor contra Sodoma y Gomorra se aumenta más y más, y el pecado de ellos se ha agravado en extremo, descenderé ahora, y veré si han consumado su obra según el clamor que ha venido hasta mí; y si no, lo sabré”.
 Génesis 19: 1-13: “Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos, y se inclinó hacia el suelo, y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino. Y ellos respondieron: No, que en la calle nos quedaremos esta noche. Mas él porfió con ellos mucho, y fueron con él, y entraron en su casa; y les hizo banquete, y coció panes sin levadura, y comieron. Pero antes que se acostasen, rodearon la casa los hombres de la ciudad, los varones de Sodoma, todo el pueblo junto, desde el más joven hasta el más viejo. Y llamaron a Lot, y le dijeron: ¿Dónde están los varones que vinieron a ti esta noche? Sácalos, para que los conozcamos. Entonces Lot salió a ellos a la puerta, y cerró la puerta tras sí, y dijo: Os ruego, hermanos míos, que no hagáis tal maldad. He aquí ahora yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado. Y ellos respondieron: Quita allá; y añadieron: Vino este extraño para habitar entre nosotros. ¿Y habrá de erigirse en juez? Ahora te haremos más mal que a ellos. Y hacían gran violencia al varón, a Lot, y se acercaron para romper la puerta. Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo.”
 Génesis 19:24-25: “Entonces Jehová hizo llover sobre Sodoma y sobre Gomorra azufre y fuego de parte de Jehová desde los cielos; y destruyó las ciudades, y toda aquella llanura, con todos los moradores de aquellas ciudades, y el fruto de la tierra.”
 A través de toda la biblia, podemos encontrar completo rechazo al sodomismo. En Deuteronomio 29:23 se habla de castigos que sufrirá el pueblo de Israel si desobedece el Pacto Palestino. Su castigo en este versículo se compara con lo ocurrido a Sodoma y Gomorra. Luego, Deuteronomio 32:32-33 nos dice: “Porque de la vid de Sodoma es la vid de ellos, y de los campos de Gomorra; las uvas de ellos son uvas ponzoñosas, racimos muy amargos tienen. Veneno de serpientes es su vino, y ponzoña cruel de áspides.” Aún en el libro de Job 36:10-14, Eliú en su discurso a Job, expresa que los que oyen los mandamientos del Señor acabarán sus días en bienestar. También advierte que los que no oyeren padecerán y fallecerá el alma de ellos en su juventud, y su vida entre los sodomitas.
 En el Ministerio Liberando al Cautivo seguimos el ejemplo de Jesucristo, que nos dice en San Mateo 9:13b: “Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.”
 San Lucas 15:10: “Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.”
 San Juan 9:31: “Y sabemos que Dios no oye a los pecadores; pero si alguno es temeroso de Dios, y hace su voluntad, a este oye.”
 Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.”
 Santiago 5:20: “Sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.”
 1 Corintios 6:9-10 señala una lista de pecados por los cuales no se heredará el reino de Dios. En esta lista están incluidos: “No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios.”
 Hermanos, amigos, Dios ama al pecador, pero aborrece el pecado. 1 Juan 4:8 y muchas otras citas bíblicas nos dicen que, “Dios es amor”, pero Hebreos 12:29 y otras escrituras nos dicen que, “Dios es fuego consumidor.” En algunos momentos o situaciones de nuestras vidas, nos quejamos y hasta pensamos que Dios es injusto. Cuando alguno de nuestros seres queridos se involucra en situaciones pecaminosas, nos preguntamos, ¿por qué Señor, por qué sucede esto en mi familia? Hermanos, amigos, Dios es justo, Él nos advierte y brinda todas las oportunidades para que vivamos una vida en comunión con Él, pero nosotros preferimos complacer los apetitos carnales y caemos. Dios es justo y lo que sembramos, eso cosechamos.
 En el caso del homosexualismo, la palabra de Dios es muy clara.
 Romanos 1:19-28: “Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombre, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.”
 En esta escritura está la respuesta a nuestras preguntas, ¿por qué? Dios nos ofrece todas las oportunidades para vivir una vida limpia, pero nosotros preferimos el pecado, despreciando así a Dios.
 Hermanos y amigos, deseo repetir que Dios rechaza el pecado, pero ama al pecador. Si te arrepientes de tu pecado, sea cual fuere, la Palabra dice que Dios te perdonará en el nombre de Jesucristo. No debes olvidar que arrepentirse significa detener la práctica del pecado. Romanos 5:8 dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Amén.”

Por: Pastor Álvaro Rolón

​EL HOMOSEXUALISMO