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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​                EL ORIGEN

​¡Que el Señor nos ilumine y nos proteja!

Dios creó las cosas necesarias para que el hombre viviera, y luego lo creó y lo puso al frente de todo. El hombre podía disfrutar de todo en el jardín del Edén, pero tenía que haber algo donde él probara su obediencia a Dios. Ese algo fue expresado en Génesis 2:16-17, donde Dios les dice que pueden comer de todo, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, Él no creó robots. Desde principios, el hombre disfrutó de su libre albedrío, el cual le da libertad para escoger o seleccionar entre el bien y el mal. También el hombre fue dotado de una conciencia, que es la parte siempre activa del espíritu del hombre y que le ayudaría a diferenciar entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto. Se nos dio voluntad propia para decidir hacia qué lado inclinarnos, hacia los deseos pecaminosos de la carne dirigidos por la concupiscencia, o hacia nuestro espíritu que proviene de Dios. A pesar de la influencia que ejerce el alma a través de los deseos pecaminosos de la carne, también el Señor nos dio la voluntad, la cual va por encima del alma, y aún de nuestro espíritu. Cuando aceptamos seguir una conducta desagradable a Dios, somos responsables por cuanto tenemos una voluntad propia para rechazar dicha conducta impropia y someternos al Espíritu. Adán y Eva desobedecieron el mandato de Dios, causando su muerte espiritual y la de toda la raza humana.

El Pecado de Caín

Génesis 4:3: “Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová”.

Adán y Eva tuvieron dos hijos, Caín y Abel. “Caín trajo una ofrenda a Jehová”. De la clase de ofrenda de Caín no se dice nada, fue como algo sin importancia. Sin embargo, al mencionar la ofrenda de Abel, se hace una descripción detallada y positiva. Jehová Dios mostró su complacencia; miró con agrado a Abel y a su ofrenda. Jehová le brindó a Caín la oportunidad de corregir lo que había hecho, pero no hubo arrepentimiento ni cambio alguno en él.

Génesis 4:6-7: “Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante? Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él”.

Aquí encontramos que Jehová exhorta a Caín a cambiar su actitud y le estimula a traerle la ofrenda requerida por el pecado. Por esta porción bíblica entiendo que Jehová es justo. Si Caín no hubiese sido instruido con anticipación sobre la ofrenda que Jehová esperaba, Él le hubiese orientado, en vez de reprenderle.

He escuchado dos versiones diferentes sobre el hecho de que Jehová no se agradó de la ofrenda de Caín. La primera, nos dice que la ofrenda que Caín llevó, consistió en algunos de los frutos de la tierra, pero no de lo mejor.

La segunda versión afirma o expone que, aunque no encontramos información escrita sobre el tipo de ofrenda que Jehová había demandado, ellos ya habían sido instruidos previamente acerca de los sacrificios. La descripción de la ofrenda requerida por Jehová la encontramos en Génesis 4:3-7, en Éxodo y otros libros de la Biblia. Jehová dice a Caín en Génesis 4:7ª, “si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?” En esta cita, Jehová está afirmando implícitamente que Caín sabía cómo hacer el bien. Caín sabía lo que Jehová esperaba. La ofrenda para sacrificio tenía que ser un animal, primogénito, sano, de lo más gordo. Esa fue la ofrenda que llevó Abel. Abel tomó la Palabra de Dios en serio, por fe, creyendo, aceptando y ejecutando lo estipulado por Dios. A Caín no le importó la demanda de Jehová y llevó la ofrenda que él quiso, creyendo que se saldría con la suya.

Los que favorecen esta segunda versión, se basan o la sostienen con la descripción de la ofrenda que llevó Abel, la cual podemos encontrar luego en otros pasajes bíblicos. En Éxodo 13:2, Jehová pide que se le consagre todo primogénito, así de los hombres como de los animales. Esta petición u orden de Jehová se continúa repitiendo en diferentes partes del Antiguo Testamento (Éxodo 13:15, 34:19; Levítico 27:26, y otros).

Abel llevó a Jehová de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. En Isaías 1:11 Jehová menciona los sacrificios, los holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos.

Sea la primera versión o la segunda, todos debemos entender que Jehová, nuestro Dios, se merece lo mejor. Catalogo de ignorancia y necedad no reconocer y no mantener al Señor como nuestra prioridad sobre todas las cosas. Jehová es el creador y dueño de todo lo que existe. Cuando Él nos reclama algo, en realidad no es que Él lo necesite, sino que esa es la forma de abrir las puertas para ser bendecidos. La mejor ofrenda que podemos dar al Señor ahora en la gracia, es un corazón contrito y humillado. Tenemos que ser un sacrificio vivo; reconocer en todo lugar que Jehová es Dios, que Jesucristo es el Señor y que el Espíritu Santo es nuestro consolador.

La Revelación Progresiva

Dios, Jehová, en su inmensa sabiduría eterna, nos ha ido revelando su perfecta voluntad en una forma progresiva. A través del tiempo, exegetas y grandes estudiosos de las sagradas escrituras, han tratado de explicar su contenido, su mensaje, de diferentes maneras. Creo que prácticamente todos entendemos y aceptamos los atributos eternos que Dios posee. Algunos de estos son: omnipotencia (Todopoderoso), omnipresencia (siempre presente), omnisciencia (que todo lo sabe), y otros. La voluntad de Dios ha sido revelada al hombre a través de la Biblia, en una forma sencilla, de tal manera que fuese entendida. Dios pone al hombre a prueba en el Edén, pero en realidad, Él sabía lo que ocurriría. Desde el principio, Jehová sabía todo lo que ocurriría con el hombre, y por tanto, Él ya había hecho provisión para la salvación del hombre.

Apocalipsis 13:8: “Y la adoraron todos los moradores de la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida, del cordero que fue inmolado desde el principio del mundo”.

Existen varios versículos en la Biblia que han sido interpretados literalmente por algunos teólogos, llegando a la conclusión o doctrina de la “predestinación”. Yo creo en el “libre albedrío” y entiendo que todos hemos tenido la oportunidad de escoger servirle a Dios, pero muchos han rechazado la oferta. Dios, en su omnisciencia, desde antes de crear al hombre, ha sabido quién le aceptará, y quién le rechazará. Repito que, no es que Dios predestinó a unos para salvación y a otros para condenación, sino que nosotros mismos hemos escogido.

A través de toda la Biblia podemos visualizar la forma tan sencilla y fácil de entender, que Dios relata su voluntad al hombre.

Génesis 3:9: “Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?”

Hermanos, ¿Cree usted que Jehová no sabía lo que había sucedido, y dónde estaban ellos? Creo que la respuesta general sería que Jehová sabía todo. Entonces, ¿por qué este relato tan sencillo, en forma tan elemental? Entiendo que Dios ha querido que todo ser humano pueda tener acceso al contenido bíblico, sin importar su capacidad intelectual.

Por su sencillez, las narraciones bíblicas aparentan decirnos que Dios no sabía que el hombre desobedecería en el Edén, y que luego a través de su existencia seguiría en desobediencia. En ocasiones encontramos algunas porciones bíblicas que asemejan la forma de actuar y pensar de Dios a la de un ser humano.

Génesis 6:6: “Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”.

Hermanos, la Palabra de Dios está llena de citas bíblicas, donde usted puede encontrar este tipo de pensamientos y actuaciones puramente humanas, utilizadas por Dios para facilitar el entender su revelación progresiva a todo hombre.

En su ministerio, el Rev. Scofield, recopila y organiza información y trabajos realizados por otros teólogos, y agrega los suyos propios, sobre las diferentes etapas de la revelación de parte de Dios. Así pudo explicar en una forma clara y sencilla el mensaje del Señor sobre la salvación. El Dr. Scofield citó en una forma sencilla, y siguiendo el patrón humano que usó Dios, las diferentes etapas de la revelación progresiva de la salvación a las cuales llamó, “Dispensaciones y Pactos”.

En la Biblia encontramos varias citas que se refieren sólo a dos pactos. Cuando se habla sólo de dos pactos, se hace desde la perspectiva del “Pacto Abrahámico” y del “Nuevo Pacto”. En este caso, todos los demás pactos hechos por Jehová con el pueblo hebreo se incluyen en el Pacto Abrahámico, por cuanto tienen sus raíces en dicho pacto.

¡Que el Señor cuide de todos y nos dirija!

Pastor Álvaro Rolón