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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​                                                                                   LA JUNGLA URBANA


¡Que el Señor nos dé sabiduría!

El Señor me ha enviado con su mensaje a una de las selvas más difíciles de penetrar en el mundo. Selva densa, tupida, llena de animales feroces, tribus, caníbales; donde reina la hechicería, la brujería, el odio, rencor, envidias, y todo tipo de temores. Penetrarla es como profundizar en el corazón de la maldad. En ella está el trono de Satanás, el cual gobierna junto a su gabinete de demonios. En esta selva la ley es el dominio del más fuerte sobre el más débil. Donde el calor asfixia y los endemoniados de todo tipo se pasean exhibiendo sus atuendos. Donde se respira un aire contaminado que envenena... que mata.

Por otro lado, esta selva se oculta en gigantescos edificios, magníficos templos dirigidos por muy educados doctores en la Palabra. Suntuosas mansiones rodeadas de lujosos automóviles y hermosos jardines. Carreteras asfaltadas donde no se encuentra un hoyito. Hogares cultos, donde se consumen exquisitos manjares y bebidas extravagantes. Vestimentas majestuosas, prendas de oro, plata, piedras preciosas y perfumes especiales.

También, parte de esta “jungla urbana” es el tercer mundo que existe aquí, lleno de pobreza, ignorancia, abusos, desaliento, falta de fe, desánimo, amargura; en resumen, aquí gobiernan las tinieblas en un valle de dolor. Muchos preguntarán, ¿por qué tanta pobreza, tanta escasez, tanto desánimo, en medio de la abundancia? ¿Por qué tanto enfermo donde existen las mejores clínicas y médicos? ¿Qué es lo que está pasando? ¿Quién es culpable de que todo esto acontezca?

Olvidémonos de los gobernantes, de las instituciones benéficas cívico-culturales, etc. Preguntémonos, ¿Y la iglesia de Jesucristo, qué? ¿Estará cumpliendo con su llamado?

San Juan 10:11-14: “Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas. Mas el asalariado, y que no es el pastor, de quien no son propias las ovejas, ve venir al lobo y deja las ovejas y huye, y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa. Así el asalariado huye, porque es asalariado, y no le importan las ovejas. Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen”.

Muchos se preguntarán, “Bueno, ¿y qué será lo que tiene Álvaro Rolón en contra de los ministros? Si el que hace la pregunta conoce sobre el llamado a verdaderos ministerios de nuestro Señor Jesucristo, podrá entender que nuestra responsabilidad es recibir y aceptar el llamado, sea cual fuere. Nosotros no escogemos el ministerio, sino que es el Señor quien nos llama. Por ejemplo, el llamado a las misiones, es un llamado especial por el gran sacrificio que encierra su cumplimiento en términos generales. Algunos creerán que mi llamado al Evangelismo literario es algo sencillo y sin mucho sacrificio, ni complicaciones. Puedo decir que todo depende del contenido del mensaje que el Señor nos encomienda llevar. Creo que el Señor les da a algunos ministros del evangelio, un mensaje que es recibido con alegría y beneplácito. Gracias a Dios por esos mensajes.

El mensaje que el Señor me ha encomendado llevar, no es recibido con agrado por muchos ministros. Algunos ministros me han confesado privadamente, que están de acuerdo con el mensaje que predico. En forma indirecta, esos ministros me han hecho entender que se encuentran atados a gigantescas corporaciones eclesiásticas. Aunque a otros se les puede notar la molestia que sienten (creo que están siendo redargüidos), manifiestan que se han levantado en prácticas diferentes al mensaje que predico, y aunque no lo dicen verbalmente, implican que ahí permanecerán. Lo positivo de todo esto, es que se puede percibir la incomodidad o inconformidad en la expresión de sus rostros. Para mí esa incomodidad se debe a la acción del Espíritu Santo redarguyéndoles. Yo cumplo con mi encomienda de llevar el mensaje, y el Espíritu Santo será el que logre tocarles y dirigirles para que se sometan a Él. El Señor me ha ido guiando de tal manera, que a veces yo mismo no me doy cuenta de las diferentes etapas de este ministerio a través de las cuales me va pasando. Como expliqué en mi testimonio, me sentí muy inquieto, preocupado por sentir dentro de mí, no haber realizado alguna tarea en los caminos del Señor, que me hiciera sentir satisfecho. Pensé ir al campo misionero, y en ese tiempo el Señor me llamó y me dirigió al evangelismo literario. Comencé escribiendo testimonios cristianos. Escribí cientos y cientos en libros, a veces con un máximo de 100 testimonios en cada libro. El Señor me inspiró a escribirlos en una forma singular. Algunos ministros muy conocidos me preguntaban, “Álvaro, ¿de dónde te salió a ti eso de escribir esos libros, si tú eres maestro de Ciencias Naturales?” Contestaba que no fue mi decisión, sino el Señor quien me llamó y yo le dije, “Heme aquí Señor”. Continué con los testimonios, pero luego, al tiempo, sin que yo me diera cuenta, comencé a escribir sobre algunos temas teológicos que se pueden catalogar como controversiales. En términos generales, algunos de los temas que el Señor me ha dado hasta ahora, son: La Mayordomía Financiera, La Salvación, Maldiciones Generacionales, Otras Maldiciones, y algunos otros temas. Doy infinitas gracias al Señor por haber depositado su confianza en mí. Por su dirección y por haberme sostenido firme, erguido, en persecuciones, en opresiones satánicas. Repito que no me quejo, pero sí dejo claro que para mí no es fácil enfrentarme a un gigante eclesiástico, fuerte y organizado, de la misma manera que David se enfrentó a Goliat con una honda y algunas piedras. Sé que cada día la lucha será más fuerte, pero he confiado en las promesas del Señor, y tengo la certeza de que Él ha estado, está, y estará conmigo en angustias, tribulaciones y persecuciones. Tengo que aceptar y dar gracias al Señor por haberme escogido, al igual que a algunos otros, para señalar la corrupción que sigue creciendo dentro de la iglesia del Señor. No es nada fácil señalar y oponerse a prácticas que uno entiende de parte del Señor, que son incorrectas y dañinas para la iglesia de Jesucristo. Algunos de estos ministros son y espero que continúen siendo mis amigos, aunque no compartamos las mismas ideas en cuanto a algunas áreas de la ministración. Sé que no es fácil para un ministro que ha incurrido en deudas millonarias y necesita suplir un presupuesto semanal de miles y miles de dólares, actuar en fe confiando que el Señor le suplirá. Si hasta este momento ese pastor y sus ayudantes han logrado llegar a donde están a base de sus esfuerzos propios con todo tipo de manipulación, sólo la intervención divina podrá apartarlos de esas prácticas. La esperanza de muchos de estos ministros hoy día radica en “los encuentros”, una nueva modalidad que produce miles y miles de dólares.

Funciona de la siguiente manera. Se les ministra a los miembros de la iglesia que están llenos de demonios, y que están bajo el influjo de maldiciones generacionales. Los ministros son entrenados por otros que ya son expertos en la materia. Los ministros han visto que esta modalidad les da una gran posibilidad de crecer en membresía y financieramente. Este crecimiento se debe a la ministración manipuladora, sicológica, basada mayormente en el temor o en el pánico. Cualquier persona, y en especial si es cristiana, se sentirá temerosa y aún podría enfermarse mentalmente al creer estar poseído por demonios y estar bajo el influjo de maldiciones generacionales. En algunos casos, estos hermanos hacen lo que les sea necesario para conseguir de $80 a ciento y algo de dólares, para ir a su “encuentro”. Con sus técnicas hacen creer y sentir a las personas, como con cierto tipo de hipnotismo, que están poseídas de demonios y que se encuentran bajo el influjo de maldiciones generacionales. Las personas lo sienten como los que padecen enfermedades sicosomáticas que, aunque no padecen físicamente la enfermedad, la sienten y es real para ellos. En la reunión habrá muchos hipocondríacos espirituales, que todo lo que algunos manifiestan sentir, ellos también lo sienten. Por lo que me han contado personas que han asistido al “encuentro”, realizan cierta limpieza o lavado de cerebro, a través de ceremonias y diferentes técnicas. Cuando usted conversa con una persona que ha participado en uno de esos encuentros, podrá notar que ciertamente ha regresado diferente, habla como si estuviese fascinada. Es algo anormal, lo cual ellos mismos dicen que ha sido una experiencia maravillosa. Esto sucede después de haber asistido a su pre-encuentro y después a su encuentro. Algún tiempo después comienzan a enfriarse y a volver en sí, y desean volver a sentirse igual que cuando regresaron de su encuentro. Ahora es tiempo de ir a su primer post-encuentro, y así continuará, dependiendo de los encuentros y de las limpiezas, exorcismos o despojos espirituales. Para mí, este tipo de dependencia es bastante similar a la dependencia a las drogas, narcóticos y cualquier otro vicio.

Ministros, hermanos y amigos, la Palabra de Dios me dice que es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres, y eso es lo que yo estoy dispuesto a hacer, sin importarme las consecuencias. Entiendo que no será fácil, pero seguiré hacia adelante en el nombre del Señor. Si el Señor está conmigo, ¿quién contra mí?

¡Que Dios les bendiga y sea con cada uno de ustedes! Amén.

Pastor Álvaro Rolón