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​          Sirviendo a un Dios Vivo

                                                             LA PALABRA DE DIOS


"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán."

San Mateo 24:30.

La Palabra de Dios no pasará, pero a veces puede ser mal interpretada ignorantemente y en otras ocasiones puede ser manipulada, lo que implica mayor condenación. El Señor jamás cambia su Palabra, pero la esencia de su mensaje es progresiva. El mensaje de la Palabra de Dios es más profundo de lo que se pueda humanamente interpretar. De ahí surge la confusión que crean y difunden los que se aprovechan de los que tienen menos conocimiento de la Palabra en el pueblo de Dios, para manipularla y así satisfacer sus expectativas y caprichos. Dios no es dios de confusión, pero el contenido profundo de su mensaje hay que discernirlo espiritualmente. Si el que se acerca a la Biblia lo hace carnalmente, con el único propósito de extraer palabras para sustentar sus propósitos, sólo eso recibirá, conocimiento literal humano. No podrá profundizar en los misterios de la voluntad de Dios, ni podrá extraer el santo mensaje que contiene.

El mensaje de Dios, la forma en que Dios ha tratado con el hombre desde su caída en el jardín del Edén, ha sido una revelación progresiva. Esto está explicado en la parte de este libro sobre las “Dispensaciones y Pactos”. Entiendo que tocar el asunto sobre el diezmo como algo perteneciente y relativo a la “Dispensación de la Ley”, es como sacudir un avispero. Desde que sentí la inquietud y luego el llamado a enfatizar sobre este tema y el daño que a diario produce al evangelio de nuestro Señor Jesucristo, supe a lo que tendría que enfrentarme, pero si Dios está conmigo, quién contra mí. No venderé mi mensaje por ninguna riqueza del mundo, mi tesoro y mi esperanza es mayor y está en el reino de los cielos. La Palabra de Dios no pasa, pero a medida que el Señor ha ido aumentando su revelación progresiva, su mensaje ha evolucionado, ha sido renovado a través de las diferentes dispensaciones y pactos establecidos por Él mismo.

Creo que la gran mayoría de los ministros conocen y están muy conscientes de esto. Lo que sucede es que ahora, estando en la dispensación de “La Gracia”, más que las leyes que regían al pueblo de Dios, ahora se requiere tener fe. En la dispensación de la ley, los apóstoles y sacerdotes disponían de leyes y estatutos que había que cumplir para satisfacer lo requerido por Dios. Hoy día, en la dispensación de “La Gracia”, se requiere que los apóstoles, pastores y otros ministros, funcionen por fe y se ejerciten en la fe. Cuando los ministros del evangelio no tienen la fe suficiente para esperar que Dios obre a través de su Espíritu Santo, tienen que retornar a los estatutos de la ley, para tratar de seguir funcionando.

El caso del diezmo que ha sido tratado en varias partes de este libro, creo que es el más o uno de los más grandes retos para los ministros. Entiendo que ofrendar por fe no es algo sencillo, sino un gran reto. Es una burla manipular a los hermanos, presionándolos a diezmar de diferentes maneras sofisticadas y tratar de hacerles creer que lo han hecho alegremente y por fe. Luego reclamarles que, “Dios ama al dador alegre”, y que por tanto, tienen que sonreír. Todo esto lo conceptúo como algo abusivo.

Cuando alguien toma una porción bíblica de una dispensación pasada para ponerla en contra de otra porción de la dispensación actual, “La Gracia”, creo que este hecho podría catalogarse como herejía. Hacer esto es estar en contra de la revelación progresiva de Dios, que ha tenido su máxima revelación en nuestro Señor Jesucristo. Es algo condenable realizar esta acción con el propósito de justificar y para satisfacer deseos materiales de poder y grandeza.

La Palabra de Dios no pasará, pero evolucionará, es decir, progresará. En el libro de 1 Samuel 15:3, Jehová Dios ordena a Saúl, “Ve, pues, y hiere a Amalec, y destruye todo lo que tiene, y no te apiades de él; mata a hombres, mujeres, niños, y aún los de pecho, vacas, ovejas, camellos y asnos”. Hoy día, y debido a la revelación progresiva que hemos recibido de parte de Dios, es difícil entender y aceptar que esta Palabra vino de parte de Dios. El hecho de que esta Palabra esté en la Biblia y en una dispensación haya sido ordenada, no quiere decir que alguno de nosotros vayamos a matar a nadie ahora.

En el libro de Levítico 20:10, “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos”. Deuteronomio 22:22 dice: “Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel”. Este era el juicio y la revelación que había tenido el pueblo de Dios hasta ese momento. En el libro de San Juan 8:3-11 encontramos que los escribas y fariseos le traen a Jesús una mujer que fue sorprendida en adulterio. Ellos conocían la ley y sabían cuál era el castigo que había sido pronunciado por Dios a través de Moisés. Ellos querían tentar a Jesús para que se pronunciara en contra de la ley de Moisés para acusarle de hereje. Nuestro Señor Jesús, con su sabiduría del cielo, les contestó, “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella”. San Juan 8:7b.

Este ejemplo tiene como propósito evidenciar el hecho de que, “La Palabra de Dios no pasará”, pero evolucionará progresivamente. Hasta ese momento, la Palabra de Dios decía que aquella mujer debería ser apedreada. Cuando Jesús vino a traernos la dispensación de “La Gracia”, esa Palabra de Dios no pasa, pero es sustituida por el amor y la misericordia, que son elementos muy importantes de esta dispensación. Por esto escuchamos a nuestro Señor Jesucristo decir: “os fue dicho, pero Yo os digo”. En ninguna manera Jesús vino a eliminar la ley, Él dijo que vino a cumplirla y así lo hizo.

Hermanos, creo que no es necesario seguir citando ejemplos para mostrar que la revelación de Dios es progresiva. No debemos ir a sacar ningún versículo fuera de su contexto para tratar de justificar o encubrir nuestros puntos de vista o deseos.

Hermanos, cuando vamos a la Palabra de Dios con deseos de escudriñarla, de extraer su verdadero mensaje, el Señor nos guía y nos revela su propósito. Confieso que he escuchado y leído el pasaje bíblico de San Mateo 24:35, pero esta vez he recibido más luz sobre dicha escritura. Escuché a alguien referirse a esta cita bíblica, señalando implícitamente que aquí nuestro Señor Jesús está hablando del mensaje total de la Biblia. Fui a la Palabra para comentar dicha escritura y al final de mi comentario, pude hacer las siguientes observaciones. Me llamó la atención el hecho de que aquí Jesucristo está hablando en plural, con relación a su mensaje. “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán”. De primera intención, este hecho no tendrá ningún significado especial para usted. En esta expresión en plural, Jesús se está refiriendo única y exclusivamente a sus palabras o sea, a su mensaje sobre “La Gracia”. Cuando alguien, sea quien sea, te venga con alguna cita bíblica, debes hacer lo que te exhorta la Palabra, escudriñar y buscar la verdadera revelación que hay en ella. Cuando Pablo visitaba Berea y exponía la Palabra, en cuanto Pablo se iba, los bereanos verificaban si aquella palabra debía ser aceptada o no, de acuerdo con el Pentateuco.

Hermanos, debemos respetar a los ministros de Dios mientras anden derechos en la Palabra. No tenemos que aceptar la inmunidad ni la infalibilidad pastoral, esos son inventos de los que se quieren curar en salud; de los que quieren hacer y deshacer, y que no se les mencione. Esos son los que dañan el reino de Dios y mantienen a la gente apartada de los caminos del Señor.

Hermanos, tenemos que afinar nuestros oídos espirituales. Esto lo lograremos buscando primeramente el reino de Dios, y todas las demás cosas os vendrán por añadidura. La añadidura será proveída por el Señor, si conviene y cuando convenga. Consagra verdaderamente tu vida al Señor y verás la gloria de Dios. Amén.

Pastor Álvaro Rolón​