SERIE: DIEZMOS Y OFRENDAS
 
Tema: “La Restitución del Diezmo en ‘La Gracia’ ”
 
 En el capítulo dos del libro de Apocalipsis se encuentran los mensajes a las siete iglesias. El primer mensaje es dirigido a la iglesia de Éfeso, al final de la edad apostólica. El Señor le reconoce varias virtudes a esta iglesia, en especial, “Pero tienes esto, que aborreces las obras de los nicolaítas, las cuales yo también aborrezco”; y sólo le reprende por haberse apartado del primer amor.
 El segundo mensaje es para la iglesia de Esmirna. Esta iglesia comprende el período de las grandes persecuciones, hasta el año 316 D.C. Al igual que a la iglesia de Éfeso, le reconoce sus características positivas pero no le señala ninguna falta específica.
 El tercer mensaje a la iglesia de Pérgamo, es el que nos incumbe en esta parte de este capítulo. Esta iglesia comienza desde el año 316 D.C., y fue establecida y dirigida por el imperio romano. Aunque luego continúan los mensajes a las iglesias de Tiatira, Sardís, Filadelfia y Laodicea, el contenido del mensaje a la iglesia de Pérgamo se extiende hasta el fin.
 El mensaje a la iglesia de Tiatira cubre desde el año 500 D.C. Esta iglesia se caracteriza en su parte negativa por el triunfo del sistema de Balaam y de los nicolaítas. El sistema de Balaam se basa mayormente en la ambición material y desobediencia, por encima de lo espiritual. El sistema de los nicolaítas se refiere a la división de la iglesia del Señor por castas (estratificación) y jerarquía. Se dividió la iglesia como dos cuerpos diferentes, donde unos serían los sacerdotes y los otros los laicos. Es decir, que dividieron el cuerpo de Cristo. Desde los comienzos de la iglesia existieron diferentes ministerios, tales como apóstoles, evangelistas, maestros, pastores, etc., pero esto no dividía el cuerpo de Cristo.
 Todo lo dicho anteriormente tiene el propósito de señalar el momento histórico que surge el establecimiento legal de los diezmos en la dispensación de “la gracia”.
 En el libro, “Historia de la Iglesia Cristiana”, de Williston Walker (Pág. 208), encontramos la siguiente información:
 “Hacia el siglo VI se encuentran ya en Francia los comienzos del sistema parroquial, y éste se desarrolló rápidamente, estimulado por la costumbre de la fundación de iglesias por los grandes terratenientes. Los fundadores y sus herederos conservaban el derecho de nombrar al beneficiario. Esta situación hacía que el gobierno episcopal fuera incierto. Carlomagno, por consiguiente, estableció que junto con el derecho de ordenación de todos los curas párrocos, el obispo debía tener autoridad para visitar y aplicar la disciplina en toda su diócesis. El estado eclesiástico fue fortalecido, además, por el establecimiento legal de los diezmos. Estos, favorecidos desde tiempo atrás por el clero según los ejemplos del Antiguo Testamento, fueron exigidos por un sínodo franco celebrado en Macon, en el año 585. Pepino los consideraba como una obligación legal, y Carlomagno les dio plena sanción legal. Debían ser cobrados no sólo por los obispos, sino por y para el uso del beneficiario de cada parroquia.”
 Por cuanto yo sabía que en los comienzos de la iglesia cristiana se había desechado todos estos reclamos de diezmos establecidos en la ley, me dispuse a preguntar y a buscar información sobre cuándo se comenzó a exigir el diezmo, en la dispensación de ”la gracia”. Deseaba saber: cuándo, dónde, quién, por qué, etc., se revivió lo que fue cumplido por nuestro Señor Jesucristo en la cruz del Calvario. En la noche del viernes 15 de abril de 2005, mientras buscaba otra información en este libro de “Historia de la Iglesia”, me encontré con la información que consideraba muy difícil de conseguir. Este libro tiene 609 páginas y no tiene ningún título o subtítulo referente a diezmos. Para mi entender, creo que el Señor me guió a conseguir esta información.
 Los comentarios sobre el mensaje a las siete iglesias los he hecho para señalar el período de tiempo en que fue restablecido el diezmo en la dispensación de la gracia, el cual fue ordenado y practicado en el Antiguo Testamento. La cita extraída de este libro de Historia de la Iglesia, habla por sí misma. Comienza esta cita señalando que, “la organización cristiana en este tiempo siguió la misma norma que las instituciones políticas romanas”. Hacia el siglo VI (6) en Francia se encuentran los comienzos del sistema parroquial. Este sistema fue desarrollado más bien por los grandes terratenientes, mediante la fundación de iglesias. La pregunta aquí sería. ¿Cuál sería el interés o la motivación de estos grandes terratenientes al fundar estas iglesias? Su interés fue la ganancia material y tener el derecho y poder para nombrar al “beneficiario”. Este derecho correspondía al terrateniente fundador y sus herederos. Lo que entiendo aquí es que estas iglesias eran como un negocio cualquiera. En realidad, creo que lo que más motivó a estos terratenientes a invertir dinero en estas iglesias fue el establecimiento legal del diezmo. Esta idea de volver a cobrar diezmos ya había sido favorecida por el clero. Esto es fácil de comprender, puesto que, al igual que el terrateniente, ellos también recibirían su tajada del pastel. Como se hace hoy día, volvieron a usar el Antiguo Testamento para fortalecer su demanda perteneciente a la ley. Los diezmos fueron exigidos en un sínodo celebrado en el año 585 D.C. en Francia.
 Espero en el Señor que la información aquí expuesta, sirva para hacer pensar a ministros que quieren seguir con esta práctica. Ahora saben cuándo y dónde fue que se volvió a esta práctica, que fue eliminada por nuestro Señor Jesucristo. Ministro, piensa que un día, todos tendremos que dar cuentas al Señor. Amén.
 
 Resumen
 Resumiendo, quiero expresar que creo firmemente en ofrendar o dar el máximo para la obra del Señor, quizás más que el diezmo, pero por inspiración del Espíritu Santo, voluntariamente, por amor y no por manipulaciones humanas.
 Pastor, ministro, pídele al Señor que aumente tu fe para esperar que sea Él quien toque los corazones, para que entiendan que es nuestro deber como cristianos sostener la obra de Dios.
 Para mí, es una herejía utilizar el pasaje bíblico de Génesis 14:18-20 y Hebreos 7:1-6 para forzar al cristiano a pagar diezmos. No es agradable a Dios, forzar y manipular escrituras bíblicas con el propósito de lograr nuestras metas y ambiciones egoístas. Espero que este pequeño análisis sirva para tocar el entendimiento de ministros que no se han detenido a escudriñar estos pasajes bíblicos con profundidad.
 
 Conclusión
 
“Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas.” Amén. Gálatas 3:10.
 
 Los ministros de la iglesia primitiva
 Como comenté en la parte anterior, los ministros del primer siglo entendían su derecho a ser sostenidos por la iglesia a través de las ofrendas. Aunque entendían esto, en ningún lugar se escucha de ninguno de ellos exigir diezmos. Esos ministros conocían el evangelio y algunos de ellos habían estado muy cerca del Señor.
 
 El sacerdocio en la Iglesia de Cristo y su ley
 
“Porque cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley.” Hebreos 7:12.
 
 Cuando nos referimos y estudiamos el sacerdocio de “La Gracia” que se encuentra expresada en 1 Pedro 2:5 y 2:9, podemos entender claramente qué posición ocupa cada miembro del cuerpo de Cristo, ahora.
 
“Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.” 1 Pedro 2:5.
 
“Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable.” 1 Pedro 2:9.
 
 Ahora, en la dispensación de “La Gracia”, todos, todos nosotros los miembros del cuerpo de Cristo (La Iglesia), somos el sacerdocio santo. No hay otra clase sacerdotal. Aquellos que gustan de establecer clases separadas con estratificación y jerarquías, son los Nicolaítas de este tiempo. Aquí la Palabra nos dice que todos los cristianos somos ese “Real Sacerdocio” y que los sacrificios que ofrecemos son: sacrificio vivo, sacrificios espirituales. Este sacrificio vivo se refiere a nosotros mismos, a toda nuestra vida, no sólo en el templo o lugar de reunión, sino en todo lugar.
 Dios nos llama a diferentes ministerios y la Palabra nos señala que el obrero es digno de su salario.
 
 Dios ama al dador alegre
 
“Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan el evangelio.” 1 Corintios 9:14.
 
 Hago este señalamiento para que se entienda que el diezmo como tal pertenece a la dispensación de la ley, pero el pueblo de Dios debe ofrendar voluntariamente para el sostenimiento de la obra. Ofrendar es algo voluntario y por fe, pero hay que recalcar que Dios ama al dador alegre. Son muchas las partes de la Palabra que exhortan a dar el máximo posible, de lo que Dios nos ha dado. La diferencia es que diezmar en “la ley”, era un deber, es decir algo con lo que había que cumplir por ley. Ahora, en “la gracia”, la ley es el amor y damos por agradecimiento a tantas hermosas bendiciones que hemos recibido del Señor.
 Por lo que se desprende del mensaje de los evangelios, los Hechos de los Apóstoles y las cartas, a ninguno de ellos le pasó por la mente cobrar diezmos. Ellos entendían los requisitos y demandas del evangelio del Señor, lo cual no incluía diezmos.
 Muchos quieren retornar o retroceder a “la ley”, pero no a toda “la ley”, sino sólo a lo que les conviene de ella. Se olvidan que “la ley” tiene que ser cumplida en su totalidad y que si sólo se cumple una parte, se está perdiendo el tiempo, y posiblemente en condenación como dice Gálatas 3:10. Aquellos que vivieron bajo la ley antes de llegar la gracia, quizás tengan como excusa que sólo eso era lo que había y que ellos trataban de cumplir lo más posible. Pero, ahora que estamos en la gracia, ¿Qué excusa usarán los que quieren retener o revivir la parte de la ley llamada diezmo?
 Algunos quieren ir aún más atrás, a Abraham y reclamar que porque Abraham diezmó, nosotros también tenemos que diezmar. Y ¿qué de las otras cosas que practicaba Abraham? ¿Tendremos también nosotros que comenzar a levantar altares de piedras y sacrificar animales? Si nuestra esposa no puede tener hijos, ¿nos juntaremos con alguna otra mujer para que tenga el hijo a su lado, como el caso de Sara y Agar?
 Además del caso que se da en Génesis 14:19-20, ¿Cuántas veces más volvió Abraham a diezmar? ¿Diezmaba Abraham regularmente? ¿De qué dio Abraham diezmos a Melquisedec? ¿De todo lo que poseía? En Génesis 14:20 dice que Abraham dio diezmos de todo, el todo que habla aquí luego en Hebreos 7:4 se aclara que todo se refiere a todo el botín (el botín de guerra) y no a todas las riquezas que Abraham poseía.
 Si nosotros seguimos el ejemplo de Abraham con Melquisedec, entonces tendremos que diezmar sólo una vez de alguna cosa que recibamos, y con eso ya cumplimos para siempre como hizo Abraham. Esta es la única vez que escuchamos que Abraham diezmó.
 En ningún lugar en la Biblia se especifica que Jehová ordenó a Abraham dar diezmos a Melquisedec (en la ley, sí). Tampoco dice que Melquisedec exigió diezmos a Abraham. ¿Esperaría Abraham recibir el ciento por uno como se enfatiza tanto en muchos púlpitos, haciendo oferta de “toma y dame” en el nombre del Señor? Melquisedec no le vendió la bendición a Abraham, él la pronunció antes de recibir los diezmos.
 
 Escribas y fariseos, ¡hipócritas!
 San Mateo 23:23 (paralelo a San Lucas 11:42)
 
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.”
 
 En San Mateo 23:23 Jesucristo se dirige a los escribas y fariseos sobre este particular, pero no a sus seguidores. Lo primero que hace es llamarlos hipócritas y les dice que ellos que vivían y se regían por la ley tenían que cumplir con esa parte de la ley, es decir con el diezmo. Con esa parte de la ley, mas también tenían que cumplir con las otras partes más importantes que nuestro Señor les señala, que son: la justicia, la misericordia y la fe. Este comentario de San Mateo 23:23 lo hago con el propósito de que se entienda que en estos versículos nuestro Señor no está endosando ni ordenando el diezmo en la dispensación de La Gracia. Por el contrario, lo que hace es señalar la hipocresía de los que estaban diezmando creyendo que con esto estaban cumpliendo con toda la ley.
 Ahora Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, es decir, de nosotros, la Iglesia. Él está en el cielo y por tanto no está corporalmente aquí en la tierra para recibir los diezmos. Al igual que Melquisedec, tampoco dejó a nadie asignado para recibir diezmos. En el caso de la comparación de Cristo y Melquisedec, no encontramos siervo alguno de Melquisedec o sacerdote bajo su autoridad que tuviese derecho alguno de recibir diezmos, durante su presencia aquí en la tierra, ni cuando partió de este mundo. En los comienzos de la iglesia, tampoco hay evidencia alguna de que los apóstoles o los discípulos recibieran diezmos de nadie. Sí, es cierto, se habla de ofrendas en la dispensación de La Gracia, pero no de diezmos. En Hebreos 7, al comparar a Cristo con Melquisedec, no se están comparando a siervos de Melquisedec con los de Cristo, sino sólo a ellos dos, a Cristo y a Melquisedec. Algunos pastores, evangelistas y otros ministros, quieren asociarse o relacionarse con Melquisedec para reclamar derecho de recibir diezmos. De hecho, el diezmo que Abraham entregó a Melquisedec fue un acto voluntario, desinteresado, por agradecimiento, lo que significa que no fue cumpliendo con ninguna ley establecida por Dios. Melquisedec no es tipo de ningún ministro hoy día, él es tipo de Cristo, es decir, que está en una jerarquía mayor a los ministros de hoy día. Es inválido que los ministros utilicen el ejemplo de Melquisedec para reclamar diezmos, porque estos ministros no están en la misma categoría que él.
 ¿No cree usted que si el diezmo fuese parte de la dispensación de “La Gracia”, de alguna manera nuestro Señor nos lo hubiese revelado? Luego, en la inspiración de las epístolas, tampoco el Espíritu Santo señala este asunto. Tanto en los evangelios como en las cartas, el diezmo se sigue señalando como parte de la ley, y no para ser cumplida por la iglesia de Cristo.
 
 


​“La Restitución del Diezmo en ‘La Gracia’ ”

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