​ El Acto de Dar
 Desde los orígenes de la humanidad, en el libro de Génesis podemos ver que Jehová Dios ha deseado que el hombre se desprenda o que sacrifique algo de sus pertenencias para Él. Esto siempre ha tenido un propósito en el corazón de Dios. Es una manera en que Dios se agrada de nosotros al vernos romper con nuestra tendencia humana del egoísmo. La acción de dar provoca en Jehová el deseo de bendecirnos más. Para Dios, siempre debe ser lo mejor. Por eso vemos que los animales usados para los sacrificios tenían que ser los mejores.
 Un caso que ilustra claramente lo dicho anteriormente, es el acto de ofrendas de Caín y Abel. Abel trajo al Señor lo mejor de lo mejor. Caín llevó algo, sólo para cumplir. Vemos que Jehová mira la ofrenda de Abel con agrado.
 Hoy día, los cristianos no estamos bajo La Ley sino en La Gracia. Nuestra ley es el amor. Debe ser el Espíritu Santo el que nos toque y ponga en nuestro corazón el deseo de aportar para suplir la necesidad de la iglesia de Dios. Antes, la ley exigía, demandaba cumplir con unos preceptos. Ahora, en agradecimiento por todo lo que nuestro Señor Jesucristo hizo en la cruz del Calvario, damos frutos de amor. Somos dadores alegres, agradecidos. No necesitamos del látigo de la ley, porque el amor de Cristo nos mueve a realizar buenas obras.
 La acción de dar no debe ser inducida por formas mecánicas, manipulaciones ni por esfuerzos humanos. Cuando damos impulsados por manipulaciones humanas, este acto de dar no procede de un dador alegre sino manipulado, y por tanto, no está en línea con la Palabra de Dios.
 Paso a señalar algunos pasajes bíblicos, en los cuales la Palabra expresa la voluntad del Señor en cuanto a las finanzas de la Iglesia en La Gracia.
 En 1ª de Corintios 16:2 la Palabra nos dice: “Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para  que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”.
 2ª de Corintios 9:6-7 señala: “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”. 2ª Corintios 9:10-11: “Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.”
 San Marcos 12:41-44: “Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento”.
 La Palabra de Dios también nos habla de los derechos que tienen los que trabajan en la viña del Señor, y cómo se les debe tratar.
 1ª de Corintios 9:14: “Así también ordenó el Señor a los que anuncian el evangelio, que vivan del evangelio”.
 Hago este señalamiento para que se entienda que el diezmo como tal, pertenece a la dispensación de la ley, pero el pueblo de Dios debe ofrendar voluntariamente para el sostenimiento de la obra. Ofrendar es algo voluntario y por fe, pero hay que recalcar que Dios ama al dador alegre. Son muchas las partes de la Palabra que exhortan a dar el máximo posible, de lo que Dios nos ha dado. La diferencia es que diezmar en “la ley”, era un deber, es decir algo con lo que había que cumplir por ley. Ahora, en “la gracia”, la ley es el amor y damos por agradecimiento a tantas hermosas bendiciones que hemos recibido del Señor.
 Gálatas 6:6: “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”.
 Pablo, aunque trabajaba para su propio sustento, aclara que él, al igual que los otros apóstoles, también tiene derecho a que se le provea sus necesidades. Él dice en 1ª de Corintios 9:4-7: “¿Acaso no tenemos derecho de comer y beber? ¿No tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como también los otros apóstoles, y los hermanos del Señor, y Cefas? ¿O sólo yo y Bernabé no tenemos derecho de no trabajar? ¿Quién fue jamás soldado a sus propias expensas? ¿Quién planta viña y no come de su fruto? ¿O quién apacienta el rebaño y no toma de la leche del rebaño?”
 1ª de Timoteo 5:18: “Pues la escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario”.
 Creo y exhorto a los hermanos de diferentes congregaciones a orar al Señor, para que sean rotas las ataduras que a veces no nos dejan cumplir con el deber de sostener su obra. Estas ataduras también nos impide recibir las bendiciones que el Señor promete en su Palabra para el dador alegre.

Por: Pastor Álvaro Rolón

Copyright 2017. LiberandoAlCautivo.com. All rights reserved.

 

LiberandoAl Cautivo.com​

​          Sirviendo a un Dios Vivo

​LAS OFRENDAS EN LA GRACIA