​LOS DESEOS SEXUALES

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​          Sirviendo a un Dios Vivo

¡Que Dios nos ayude a mantenernos limpios!

La sexualidad es un don de Dios, que participa de la bondad y perfección de todo cuanto fue creado originalmente por el Señor.

Génesis 1:27: "Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó."

Génesis 2:18: "Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él."

Génesis 2:24-25: "24Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. 25Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban."

Génesis 1:31: "Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde y la mañana el día sexto."
El israelita asumía la naturalidad y la legitimidad de la sexualidad del hombre con tal franqueza, que no tenía reparo en hablar de ella abiertamente, sin eufemismos y mencionando cada cosa por su nombre.

Génesis 9:22: "Y Cam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre, y lo dijo a sus dos hermanos que estaban afuera."

Éxodo 20:26: "No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él."

Éxodo 28:42: "Y les harás calzoncillos de lino para cubrir su desnudez; serán desde los lomos hasta los muslos."

Levítico 18:6: "Ningún varón se llegue a parienta próxima alguna, para descubrir su desnudez. Yo Jehová."
Deuteronomio 25:11: "Si algunos riñeren uno con otro, y se acercare la mujer de uno para librar a su marido de mano del que le hiere, y alargando su mano asiere de sus partes vergonzosas,"

Isaías 3:17: "por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Jehová descubrirá sus vergüenzas."

Habacuc 2:15: "¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti, que le acercas tu hiel, y le embriagas para mirar su desnudez!"
Cada cosa era mencionada por su nombre, incluyendo las partes genitales y la menstruación, es decir, "la costumbre de las mujeres".

Génesis 18:11: "Y Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres."

Génesis 31:35: "Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos."
En Levítico 15:19-24, se establece el reglamento para cuando una mujer tuviere el flujo de sangre, y cualquier cosa o persona que estuviese en contacto con ella.

Levítico 18:19: "Y no llegarás a la mujer para descubrir su desnudez mientras esté en su impureza menstrual."

Levítico 20:18: "Cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo."
La sexualidad era tenida en alta estima en Israel por dos razones: Primero, por el empleo que la Escritura hace del matrimonio como símbolo del trato espiritual entre Dios (esposo) y su pueblo Israel (esposa).

Isaías 54:5: "Porque tu marido es tu Hacedor; Jehová de los ejércitos es su nombre; y tu Redentor, el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado."
La segunda razón, por la cual la sexualidad era tenida en alta estima, en Israel, por la estrecha colaboración con Dios que implica el que haya señalado la sexualidad para la propagación de la vida.

Génesis 3:16: "A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti."

Génesis 3:20: "Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes."

Génesis 4:1: "Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón."

Génesis 24:60: "Y bendijeron a Rebeca, y le dijeron: Hermana nuestra, sé madre de millares de millares, y posean tus descendientes la puerta de sus enemigos."

Deuteronomio 7:14: "Bendito serás más que todos los pueblos; no habrá en ti varón ni hembra estéril, ni en tus ganados."

1 Samuel 1:5: "Pero a Ana daba una parte escogida; porque amaba a Ana, aunque Jehová no le había concedido tener hijos."

Salmo 113-9: "El hace habitar en familia a la estéril, Que se goza en ser madre de hijos. Aleluya."

Oseas 4:10: "Comerán, pero no se saciarán; fornicarán, mas no se multiplicarán, porque dejaron de servir a Jehová."
La imagen de la iglesia como "Esposa" y de Cristo como "Esposo" en el Nuevo Testamento, sigue la línea del Antiguo Testamento, confirmándola. Así mismo, el Nuevo Testamento reconoce la excelencia de la sexualidad y su naturaleza y los deberes que entraña.

Apocalipsis 19:7: "Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado."

Apocalipsis 21:2: "Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido."

Apocalipsis 21:9: "Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero."

Apocalipsis 22:17: "Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente."

1 Corintios 7:3: "El marido cumpla con la mujer el deber conyugal, y asimismo la mujer con el marido."

1 Tesalonicenses 4:4: "que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor;"

1 Timoteo 5:14: "Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia."
En Efesios 5:22-32, encontramos la descripción de la vida matrimonial del creyente lleno del Espíritu, como una ilustración de la relación de Cristo y su iglesia.
La literatura sapiencial alaba el recto uso de la sexualidad en el matrimonio, y exalta sus ventajas. El lenguaje inspirado suele ser claramente erótico en estos textos:

Proverbios 5:18-20: "18Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu juventud, 19Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo tiempo, Y en su amor recréate siempre. 20¿Y por qué, hijo mío, andarás ciego con la mujer ajena, Y abrazarás el seno de la extraña?"

Cantares 4:5: "Tus dos pechos, como gemelos de gacela, Que se apacientan entre lirios."

Cantares 4:12: "Huerto cerrado eres, hermana mía, esposa mía; Fuente cerrada, fuente sellada."

Cantares 4:15: "Fuente de huertos, Pozo de aguas vivas, Que corren del Líbano."

Cantares 6:4: "Hermosa eres tú, oh amiga mía, como Tirsa; De desear, como Jerusalén; Imponente como ejércitos en orden."

Cantares 6:7: "Como cachos de granada son tus mejillas Detrás de tu velo."

De igual sentir son los profetas, en donde la mujer del profeta constituía "el deleite de sus ojos", que en esto siguen el ejemplo patriarcal.

Ezequiel 24:16: "Hijo de hombre, he aquí que yo te quito de golpe el deleite de tus ojos; no endeches, ni llores, ni corran tus lágrimas."

Malaquías 2:15: "¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud."

Génesis 26:8: "Sucedió que después que él estuvo allí muchos días, Abimelec, rey de los filisteos, mirando por una ventana, vio a Isaac que acariciaba a Rebeca su mujer."

La biblia, pues, no condena lo erótico rectamente entendido, sino las perversiones a que puede ser arrastrada la sexualidad como consecuencia del pecado.

Dios mismo se encarga de proteger la sexualidad al limitar el ámbito donde puede hallar su cauce legítimo: el matrimonio. Así el Antiguo Testamento condena severamente el adulterio.

Génesis 38:24: "Sucedió que al cabo de unos tres meses fue dado aviso a Judá, diciendo: Tamar tu nuera ha fornicado, y ciertamente está encinta a causa de las fornicaciones. Y Judá dijo: Sacadla, y sea quemada."

Deuteronomio 22:21-24: "21entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán los hombres de su ciudad, y morirá, por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre; así quitarás el mal de en medio de ti. 22Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer, y la mujer también; así quitarás el mal de Israel. 23Si hubiere una muchacha virgen desposada con alguno, y alguno la hallare en la ciudad, y se acostare con ella; 24entonces los sacaréis a ambos a la puerta de la ciudad, y los apedrearéis, y morirán; la joven porque no dio voces en la ciudad, y el hombre porque humilló a la mujer de su prójimo; así quitarás el mal de en medio de ti."

En Levítico 18:6-18, encontramos las leyes o directrices que debería seguir el pueblo terrenal de Dios. Otras reglas que el pueblo de Israel tenía que obedecer son sobre:

La prostitución

Deuteronomio 23:17: "No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel."

Proverbios, capítulo 5 completo, nos orienta sobre el apartarse de la prostitución y dedicarse única y exclusivamente a la esposa.

La sodomía

Deuteronomio 23:17: "No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel."

1 Reyes 15:12: "Porque quitó del país a los sodomitas, y quitó todos los ídolos que sus padres habían hecho."

La bestialidad

Éxodo 22:19: "Cualquiera que cohabitare con bestia, morirá."

Levítico 18:23: "Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento amancillándote con él, ni mujer alguna se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es perversión."


Deuteronomio 27:21: "Maldito el que se ayuntare con cualquier bestia. Y dirá todo el pueblo: Amén."

En Proverbios 5:7, la sexualidad matrimonial es contrapuesta a los caminos de frustración de la ramera. El Nuevo Testamento interioriza este concepto y condena la concupiscencia, el deseo desordenado o salido de cauce legítimo.

San Mateo 5:28: "Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón."

En Romanos 1:24-32, se describe muy claramente el resultado de la apostasía del mundo gentil. Aquí podemos entender que como la gente despreció al Señor, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen.

1 Corintios 6:13: "Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo."

1 Corintios 6:15: "¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo."

1 Corintios 6:18: "Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca."

Gálatas 5:19: "Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,"

1 Juan 2:16-17: "16Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. 17Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre."

En resumen, la biblia alaba el recto uso de la sexualidad, pero condena la pretensión de realizar la sexualidad en condiciones pecaminosas que rebajan, degradan y esclavizan, al consumir energías tanto psíquicas y espirituales como físicas que Dios ha confiado al hombre, para alcanzar su plenitud humana.

Proverbios 5:9: "Para que no des a los extraños tu honor, Y tus años al cruel;"

Proverbios 6:26: "Porque a causa de la mujer ramera el hombre es reducido a un bocado de pan; Y la mujer caza la preciosa alma del varón."

Proverbios 23:27: "Porque abismo profundo es la ramera, Y pozo angosto la extraña."

Proverbios 29:3: "El hombre que ama la sabiduría alegra a su padre; Mas el que frecuenta rameras perderá los bienes."

Los deseos sexuales, al igual que los del hambre, la sed, etc., son parte del paquete con que nacemos. El Señor nos ha dotado de poder para controlarlos y llevarlos a cabo en el momento y en la forma correcta, siguiendo los parámetros y directrices del Señor. Por tanto, recomiendo escudriñar las porciones anteriores, y buscar muchas otras que nos pueden aclarar cualquier duda al respecto. Una de las cosas que tenemos que controlar son los pensamientos.

¡Que el Señor nos ayude a vivir vidas limpias para Él!

Pastor Álvaro Rolón