Copyright 2017. LiberandoAlCautivo.com. All rights reserved.

 

LiberandoAl Cautivo.com​

​          Sirviendo a un Dios Vivo

                                               LOS EVENTOS DE LA CRUZ


Las escrituras nos revelan que aún antes de la fundación del mundo, Jehová nuestro Dios tenía planificado el plan de salvación para la humanidad. Cuando el hombre cede a la tentación y cae en pecado, es separado de todo aquello que Dios le había facilitado. En su infinita misericordia, Dios comienza a trabajar con el hombre, brindándole siempre alguna oportunidad de poder relacionarse con Él. Estas oportunidades están explicadas en las “Dispensaciones y Pactos”. Cuando el hombre cae, inmediatamente Jehová Dios nos promete un Salvador.

“Y pondré enemistad entre ti y la mujer y entre tu simiente y la simiente suya; esta te herirá en la cabeza y tú le herirás en el calcañar.” Génesis 3:15

En este versículo Jehová establece la enemistad entre Satanás y el hombre o la humanidad. La herida en el calcañar o tobillo no es mortal, pero la herida en la cabeza sí es mortal. Este versículo nos revela la promesa de un salvador que luego fue nuestro Señor Jesucristo. Desde el momento de esta promesa, Jehová comienza a manifestarse a la humanidad en cuanto a nuestra salvación de una forma progresiva. Esta forma progresiva está explicada en las “Dispensaciones y Pactos”.

Siguiendo o cumpliéndose las promesas bíblicas hechas por nuestro Dios, nace nuestro Salvador Jesucristo. Vivió una vida sin pecado como requisito para poder cumplir con lo establecido en la Palabra.

Jesucristo cumplió a plenitud con la Ley de Moisés, muriendo crucificado en la cruz del Calvario, derramando así su sangre santísima; fue sepultado y descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos; subió a los cielos y está sentado a la diestra de Jehová, Dios Todopoderoso. Allí a la diestra de Jehová, Él intercede por nosotros día y noche. Ya no necesitamos de ningún sumo sacerdote humano para que interceda por nosotros, porque Jesucristo es nuestro sumo sacerdote. Cuando Jesucristo murió, el velo del templo se rasgó (se rajó), por eso nosotros los cristianos podemos ir directamente ante la presencia de Dios, porque a su diestra está intercediendo nuestro sumo sacerdote.

Es un poco difícil separar los términos “salvación y redención”. Yo diría que salvación es el resultado del conjunto de redención, justificación, santificación, regeneración, etc.

La Redención

Como mencioné anteriormente, la salvación y la redención van a la par. Redimir significa volver a comprar. Este acto se refiere a que antes de la caída del hombre, pertenecíamos a Jehová Dios, pero cuando el hombre desprecia a Jehová y obedece a Satanás, pasamos a vivir bajo la influencia satánica. Al Jesucristo derramar su sangre en la cruz del Calvario, nos ofrece la oportunidad de recibir nuestra redención al aceptarle como nuestro Salvador. Hablamos de redención o volver a comprar, porque Jesucristo con su sangre nos permite volver a ser parte del reino de Dios. Gracias a nuestro Dios y a nuestro Señor Jesucristo hemos sido redimidos del infierno y de la muerte.

El hombre y toda la creación, esperamos la redención

“Porque también la creación misma será libertada de la esclavitud de corrupción, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una está con dolores de parto hasta ahora; y no sólo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo”. Romanos 8:21-23

Cuando el pecado entró a la raza humana, también entró o arropó a toda la creación. Al igual que nosotros los seres humanos, la creación también espera ese día glorioso en que seremos libertados de la esclavitud de la corrupción en que nos encontramos atados. El versículo 23 nos dice que aunque nosotros tenemos las primicias del Espíritu, aún así gemimos esperando el momento de la adopción, la redención de nuestro cuerpo.

Por cuanto aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como nuestro único y exclusivo Salvador y hemos sido sellados, tenemos las primicias del Espíritu. Nuestra salvación eterna está asegurada desde ese momento. Mientras estemos en este cuerpo físico y batallando en este mundo corrupto, repito, aunque ya hemos recibido el regalo de nuestra salvación eterna, tendremos que luchar, pelear por la salvación terrenal, la cual sí depende de nuestro empeño y esfuerzo.

La “salvación terrenal” la he mencionado en otros parágrafos y resumiendo, se refiere a la forma o manera en que viviremos aquí en la tierra, antes de la consumación de la “redención final”. Si vives conforme a la Palabra de Dios, deseando agradarle en todo lo posible, vivirás disfrutando paz en medio de cualquier circunstancia. Significa que aunque vivas como dice la oración anterior, esto no te eximirá de pasar por pruebas y tribulaciones. En este caso en que vives rectamente ante el Señor, las pruebas y tribulaciones que Dios te permite atravesar, posiblemente serán oportunidades de crecimiento.

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos.” Romanos 13:11

La última parte de esta escritura nos deja entender que está dirigida a la iglesia de Cristo. “Que cuando creímos” es sin lugar a dudas un acto ocurrido en el pasado, pero que se mantiene en vigencia, activo. Aquí el apóstol está exhortando y animando al cristiano a entrar en acción para esforzarse, no para conseguir algo que ya tiene, que es la “Salvación Eterna”, sino para poner en acción sus talentos para dar frutos y realizar la labor para la cual fue llamado. El escritor alienta al que está inactivo o retraído, a animarse debido a que ya pronto recibirá lo que el Señor le regaló por gracia en el momento que creyó. El cristiano es estimulado por el apóstol para estar listo para disfrutar lo que está pronto a recibir.

Hermanos, demos gracias a nuestro Dios porque ya se ha acercado el tiempo de recibir lo que ya nos pertenece por la gracia y misericordia de Dios. Que el Señor nos bendiga. Amén.

La Justificación

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Romanos 5:1

Este versículo resume la definición de “Justificación
en su totalidad. Jesucristo vino al mundo y fue entregado por nuestras transgresiones; murió en la cruz del Calvario y resucitó para justificación nuestra. Por su amor y su gracia, Dios nos absuelve de culpa y castigo y nos da derecho a la vida eterna. Si Dios nos justifica, entonces ¿quién podrá condenarnos? Por la justificación de parte de Dios, debido a nuestra fe en nuestro Señor Jesucristo tenemos paz para con Dios. Por nuestras obras jamás llegaríamos a lograr nuestra justificación. “Concluimos pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”. Romanos 3:28.

La muerte del viejo hombre y el nacimiento del nuevo

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del ‘viejo hombre’, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efesios 4:22-24

Sobre esta porción bíblica podemos decir que es dirigida a los miembros de la iglesia de Éfeso, o sea que no es un llamado al que está fuera de la iglesia. Es una exhortación a apartarse de aquellas cosas que se hacían antes, que no eran agradables a Dios. Para mi entendimiento, la muerte del viejo hombre y el nacimiento del nuevo es un proceso que se desarrolla progresivamente. Esta lucha la podemos comprender mejor cuando leemos la queja del apóstol Pablo. Cuando estamos en medio de esa transición, nos desesperamos cada vez que el viejo hombre se quiere manifestar y tomar control de alguna situación. Esa desesperación se debe al nuevo hombre que ha nacido en nuestro interior, que nos redarguye y nos induce a hacer las cosas correctas. Este proceso no tiene un tiempo de duración específico o definido. La rapidez con que podamos vencer este viejo hombre, depende en gran parte de nuestra cooperación con el Espíritu Santo y nuestro esfuerzo porque ocurran estos cambios positivos en nuestras vidas. Debemos prestar atención cuando estos ataques satánicos se manifiesten, y esforzarnos para combatirlos. El estudio de la Palabra, la oración y el ayuno son armas que nos pueden ayudar mucho para resistir estos ataques. Este viejo hombre existía muerto en delitos y pecados, estaba degenerado.

“Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí.” Romanos 7:19-20.

Aquí encontramos al apóstol Pablo en plena lucha, donde se quiere aferrar al nuevo hombre que ha nacido en él, pero el viejo hombre no se da por vencido y sigue luchando también. Creo que en algún momento dado de su vida, todo cristiano ha sentido esa batalla en su interior. El asunto no es tan fácil como algunos lo quieren presentar; requiere persistencia y a veces, tenemos que sacrificar nuestros deseos y muchas cosas que nos gustan. Más adelante veremos cómo termina Pablo esta guerra interna.

“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí.” Gálatas 2:20. Con esta expresión podemos concebir a un Pablo ya estabilizado espiritualmente.

Creo que todos podemos notar la diferencia entre la exclamación de Pablo en Romanos 7:19-20 y la expresión en Gálatas 2:20. Cuando decimos que el viejo hombre murió, ¿significará que ya no volveremos a ser tentados por el mal? De ninguna manera, tenemos que seguir vigilantes y preparados.

Por la muerte del viejo hombre entiendo que podremos resistir la tentación cuando se presente. Ese nuevo hombre que ha nacido en nosotros es el que le hará frente a ese viejo hombre vencido. El viejo hombre era el que cuando venía la tentación accedía y continuaba el proceso hasta sus consecuencias finales. Ahora la tentación puede llegar, pero debido a su muerte, podemos resistirla y vencerla. Gracias al nacimiento de ese nuevo hombre que nos ha libertado de la esclavitud del pecado, ahora podemos vencer y disfrutar de la “Salvación Terrenal”.

Cuando vengan tentaciones, malos pensamientos y toda esta maldad, no olvides que puedes vencer. Clama al Señor y Él te ayudará. Ahora no estamos solos, el Espíritu Santo está en nosotros. Amén.

Santificación

“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”. 1 Pedro 1:14-16

Desde el momento que aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como nuestro único y exclusivo Salvador, somos santos. El significado bíblico para el término santo es “separado para el Señor”. La santificación, al igual que la redención y todas las demás partes que componen la salvación como un todo, son un regalo de Dios completamente gratis. Al igual que en otros segmentos hemos hablado de los diferentes procesos sobre distintas áreas de la salvación que se desarrollan mientras estamos vivos aquí en la tierra, esto también se aplica a la santificación.

Tenemos la santificación como un todo, como un absoluto, la cual recibimos al aceptar a Cristo. También tenemos la santificación como proceso, la cual se logra a través de nuestra forma de vida. Este proceso de santificación requiere de cierto esfuerzo de nuestra parte, apartándonos de tentaciones y cuidándonos de agradar a Dios en todo lo posible. La santificación que recibimos al aceptar al Señor no es un proceso sino un todo que recibimos por gracia, sin tener que hacer nada.

A continuación señalo algunas de las muchas citas bíblicas que podemos mencionar referentes a los vocablos “santo, santidad y santificación”:

“según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él”. Efesios 1:4.

“Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad”. San Juan 17:19.

“Saludad a Filólogo, a Julia, a Nereo y a su hermana, a Olimpas y a todos los santos que están con ellos”. Romanos 16:15.

Si deseas más ejemplos sobre los términos “santo, santidad, santificación”, puedes ir a: 1 Corintios 1:30, 6:11, 7:14; Hebreos 12:14; Romanos 6:26, 15:26; Santiago 1:27, etc.

La iglesia católica ha definido la santificación de tal manera que ningún ser humano puede cumplir con ella. Su definición ha sido tan penetrante y firme, que ha quedado grabada en la mente de casi todo el mundo. Esta definición ha influenciado aún en gran cantidad de ministros evangélicos, de tal manera que no han podido deshacerse de ella. En más de una ocasión he estado presente en algunas iglesias cuando algún evangelista ha pedido que levanten las manos los santos. He levantado mi mano, y esto ha sido motivo de risas para algunas personas. La definición católica de “santo” se refiere a alguien que no comete ni el más mínimo pecado. Por eso, cuando ciertas personas mueren, le canonizan y a veces hacen alguna imagen para “venerarle”. Debido a la vida dedicada a las cosas de Dios, luego de haber muerto, no podrá pecar jamás y será santo.

Hermanos, vivamos en santidad. Apartémonos de las cosas que nos contaminan. Separémonos para el Señor mientras estemos vivos aquí en este mundo. Demos gracias al Señor por su amor y su bondad. Amén.

¡Que el Señor les bendiga!

Pastor Álvaro Rolón