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​          Sirviendo a un Dios Vivo

                                                                 LOS HIJOS DE DIOS

Nuestro Señor Jesucristo vino originalmente para el pueblo de Israel. El pueblo de Israel no le recibió y entonces les fue abierta entrada a los gentiles, permitiéndoles de esta manera, ser hechos hijos de Dios.

Muchas veces escuchamos decir por ignorancia, aún a cristianos, que todos somos hijos de Dios. Para ser hijo de Dios hay que cumplir con unos requisitos. Primero que nada, hay que aceptar a Jesucristo como nuestro único y exclusivo salvador. Aceptar al Señor significa hacerlo verdaderamente de corazón, obedeciendo todos sus principios y mandamientos, etc. Si aceptaste al Señor y te bautizaste, el Espíritu Santo está dentro de ti para siempre. Si al pasar el tiempo no obedeces al Señor, serás redargüido por el Espíritu Santo. Si no obedeces al Espíritu Santo, éste se contrista, te deja continuar con tu pecado, hasta que no puedas resistir más las consecuencias. Si te arrepientes y pides perdón a Dios de corazón, el Señor te perdonará espiritualmente, pero pagarás aquí en la tierra las consecuencias de tu pecado.

Ser hijo de Dios conlleva la obediencia a una serie de preceptos, principios cristianos, etc. En la biblia podemos encontrar gran cantidad de porciones referentes a los hijos de Dios.

San Juan 1:11-12: "A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre les dio potestad de ser hechos hijos de Dios."

San Marcos 16:15-16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado."

En el versículo anterior está establecido muy claramente que, el Señor no hace acepción de persona por ninguna razón. Él ordenó predicar el evangelio alrededor del mundo entero y a toda criatura. La responsabilidad de los seres humanos será creer y ser bautizados, que significa ser obedientes al Señor. De ahí en adelante, el creyente tiene que cuidarse, manteniéndose atento a la voz del Señor. Debe estudiar, o mejor, escudriñar la Palabra, porque de esa manera crecerá su fe y no será fácilmente engañado por los falsos ministros que abundan tanto por las iglesias, buscando cosas materiales y en especial, el dinero.

Romanos 8:8-9: "y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él."

Romanos 8:14-16: "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios."

Desde el momento que aceptamos a Jesucristo, el Espíritu Santo entra en nosotros y nos convertimos en hijos de Dios. Debemos comenzar inmediatamente a luchar por crecer espiritualmente. Debemos leer la Palabra, ayunar, orar constantemente. Esto no significa que vamos a dejar de trabajar, para quedarnos orando en la casa. Lo que se puede hacer es mantenernos en meditación en todo momento. Debemos tratar de asistir a las reuniones de hermanos que nos sea posible. Nuestro objetivo debe ser, ascender espiritualmente, para adentrarnos cada vez más en el reino de Dios. Tenemos que esforzarnos por aprender y por vivir lo que aprendamos. Recordemos que la "salvación eterna" es gratis para nosotros, pero Cristo pagó un terrible precio por ella. En la vida cristiana todo... todo lo demás cuesta bien caro. No esperes vivir en una gracia barata, como se oye predicar en muchos lugares. Para aclarar sobre este tema, puedes ir a la página de internet del "Ministerio Liberando al Cautivo", donde encontrarás estudios referentes a este tema.

1 Corintios 4:14-16: "No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. Por tanto, os ruego que me imitéis."

2 Corintios 6:13-18: "Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros. No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso."

El Señor ordena a sus hijos, que no hagamos yugos desiguales. En diferentes lugares encontramos cantidad de hermanos y hermanas pagando las consecuencias de no haber obedecido este mandato. A veces encontramos a muchos cristianos buscando consejería, porque están enamorados de alguien que es muy bueno, pero no es cristiano. Aseguran que esa persona es tan buena, que ellos están convencidos que con su amor lograrán que acepten al Señor, porque "el amor todo lo puede". Otros comienzan a poner señales de diferentes maneras, y a esperar que el Señor les conteste.

Hermanos, yo creo que el Señor nunca les va a contestar, porque eso no necesita ser consultado; eso está muy claro, establecido en la biblia. Lo que está explícito en ella, no tiene necesidad de cuestionarse. Si se arriesgan a exponerse a esta situación, tendrá que sufrir las consecuencias. La biblia contiene cantidad de principios ya establecidos, normas a seguir y cantidad de directrices para poder vivir una vida feliz. Sólo tenemos que someternos y obedecer a la Palabra de Dios y nos libraremos de muchos sufrimientos.

Gálatas 3:26-27: "pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos."

Efesios 1:3-5: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad."

Muchas personas juegan con las palabras, para tratar de imponer sus teorías. Toman Gálatas 3:26-27, y citan sólo la primera parte: "pues todos sois hijos de Dios", y dejan la parte que los descalifica: "por la fe en Cristo Jesús". Digo que esta parte final los descalifica, porque tener fe en Cristo Jesús, significa mucho. Si tienes fe en el Señor, debes obedecerle y si no le obedeces en sus mandamientos, no eres un hijo de Dios. Esta cita bíblica además, señala que también tenemos que ser bautizados en Cristo, y así estaremos revestidos de Cristo.

Filipenses 2:14-15: "Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo."

Colosenses 3:5-7: "Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas."

1 Tesalonicenses 5:5: "Porque todos vosotros sois hijos de luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas."

Los versículos anteriores nos aconsejan vivir de una forma ejemplar, como hijos de Dios, "en medio de una generación maligna y perversa". Debemos hacer morir lo terrenal en nosotros, y ésto sólo lo lograremos consagrándonos cada día más a nuestro Señor Dios. Debemos evitar ser considerados por el Señor, como hijos desobedientes.

Hermanos, Dios es amor, pero llega el momento que es tanta nuestra desobediencia, que para que nos arreglemos, nos suceden cosas. Hay ministros que exponen, que nada de lo que nosotros consideramos negativo puede venir de Dios. A esos ministros yo les digo que:

Romanos 3:5: "Y si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, ¿qué diremos? ¿Será injusto Dios que da castigo?"

Hebreos 12:4-8: "Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado; y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos."

1 Pedro 1:14-15: "como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir."

Aquí el apóstol Pedro nos exhorta a esforzarnos a ser santos. La palabra "santo", contenida en muchas partes de la biblia, y en especial en el saludo del apóstol Pablo cuando se dirige a las iglesias, no ha sido muy bien entendida por la iglesia cristiana. Es difícil de comprender que la definición de "santo" en la iglesia cristiana, la han aceptado de la iglesia católica y no de la biblia. En una ocasión, estaba visitando una congregación de cientos de creyentes, y la persona que dirigía preguntó cuántos eran santos. Levanté mi mano y todos me miraron, riendo a carcajadas. La persona que dirigía les dijo que yo tenía la razón, y les explicó lo que significa ser "santo".

Los santos de la iglesia católica son de madera, yeso u otro material, porque esos no pueden pecar. Los santos de la biblia somos los que hemos recibido a Jesucristo y hemos sido cubiertos por su sangre. Seguimos cometiendo alguna falta, pero ya no somos pecadores habituales. Cuando Dios nos mira, no nos ve a nosotros sino a Cristo. Por eso somos santos.

2 Pedro 2:14-15: "Tienen los ojos llenos de adulterio, no se sacian de pecar, seducen a las almas inconstantes, tienen el corazón habituado a la codicia, y son hijos de maldición. Han dejado el camino recto, y se han extraviado siguiendo el camino de Balaam hijo de Beor, el cual amó el premio de la maldad."

1 Juan 3:1: "Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él."

1 Juan 3:4-6: "Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido."

Creo que con los ejemplos anteriores, debes haber recibido una buena explicación o enseñanza, sobre lo que significa ser un hijo de Dios. Para comenzar, si deseas llegar a ser un hijo de Dios, debes aceptar a Jesucristo como tu único y exclusivo Salvador y ser bautizado. Debes buscar un sitio donde se predique la sana doctrina, con mucho cuidado, porque hoy día hay muchos falsos ministros. Pon toda tu fe en Jesucristo, y pide ser guiado por el Espíritu Santo.

¡Que el Señor les bendiga!


Por: Pastor Álvaro Rolón

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