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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​Los Judaizantes

Los Judaizantes son personas que, algunos por ignorancia del evangelio, y otros por ganancias deshonestas, manipulan el evangelio de Jesucristo. Los que conociendo la verdad del evangelio, lo manipulan para obtener ganancias materiales, son los apóstatas y ya tendrán su recompensa.
San Mateo 3:13-17 nos dice: Luego de nuestro Señor Jesucristo ser bautizado por Juan el bautista, los cielos le fueron abiertos y vio al Espíritu de Dios, que descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía: "Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia."
Aquí podemos ver la relación entre Jesucristo y nuestro Dios. Esta certificación o confesión de parte de Dios, valida toda la función de Jesucristo, lo que dice, y lo que hace, etc. Por tanto repito que, todo lo que nuestro Señor dice o hace, está autorizado o certificado por Dios.
 
San Mateo 5:17-19. En este escrito, Jesucristo nos presenta su relación con la Ley de Moisés. Él nos aclara que vino para cumplir la Ley, y así lo hizo para de este modo desatarnos a nosotros de tener que cumplirla.
 
Desde San Mateo 5:20-48, Jesucristo menciona varios de los mandamientos y les hace algunos cambios. Con estos cambios, el Señor aumenta nuestra responsabilidad para cumplir los mandamientos. Les da un mayor sentido espiritual fortaleciéndolos.
 
San Lucas 10:27. Aquí nuestro Señor resume los diez mandamientos en dos: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con todo tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo."
 
En ningún momento menciona el diezmar o el observar el sábado para nosotros los cristianos.
 
San Juan 19:30 nos presenta el final de la Ley de Moisés y el comienzo de La Gracia de Jesucristo. Este versículo nos dice: "Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza entregó el espíritu."
 
En este versículo se cumple lo estipulado en San Mateo 5:18, es decir, que al morir Jesucristo, todo se cumplió. Ya nosotros no tenemos que cumplir nada de la ley de Moisés, porque hemos sido justificados ante Dios.
En el libro de Malaquías, que es el último libro de la Ley de Moisés, encontramos que este profeta señala especialmente el amor de Jehová, los pecados de los sacerdotes y del pueblo, y el día de Jehová. En Malaquías 3:7-12, el profeta nos dice que el pueblo le ha robado a Dios, en diezmos y ofrendas. Esto que se menciona aquí en este libro, todos entendemos que está correcto, porque este libro pertenece al antiguo testamento, o sea, a la Ley de Moisés. Nada de lo que dice aquí se aplica a nosotros los cristianos, pues nosotros estamos en la Dispensación de La Gracia de Jesucristo. Nosotros tenemos la responsabilidad de sostener la obra de Dios con nuestras ofrendas, pero no con diezmos.
 
San Lucas 6:38: "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medía, os volverán a medir."
 
San Marcos 12:41-44 nos presenta la historia de cuando Jesús estaba sentado delante del área de la ofrenda observando al pueblo ofrendar. Aquí, Él no valoró las ofrendas que echaban por la cantidad, sino por el esfuerzo o sacrificio con que se hacía. Esta narrativa nos enseña que el ofrendar es una parte muy importante en el servicio al Señor, y que esa es la manera en La Gracia de sostener la obra de Dios.
 
Son muchas las escrituras que señalan que ya no estamos bajo la Ley de Moisés, sino en Gracia de Jesucristo.
 
San Mateo 11:13 señala: "Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan."
San Mateo 23:23 dice el Señor: "¡Ay de vosotros escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello."
 
Debemos observar cuidadosamente que en la escritura anterior, el Señor se está dirigiendo a escribas y fariseos, y lo primero que les dice es ¡hipócritas!
 
Romanos 3:20: "ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de Él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado."
 
Romanos 7:6: "Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra."
 
Romanos 3:24: "siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús."
 
Romanos 3:28: "Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley."
 
Romanos 6:14: "Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia."
 
Si estudiamos la Biblia desde San Mateo hasta Apocalipsis, podemos resumir que la lucha de nuestro Señor Jesucristo, fue en contra de las enseñanzas de los Judaizantes.
Las enseñanzas de los judaizantes son aquellas que tratan de imponer a los cristianos la obediencia a algunas partes de la Ley de Moisés. Debemos recordar que nuestro Señor repitió varias veces: "os fue dicho..., más yo os digo..." Generalmente algunas de las partes de la Ley de Moisés que se quieren imponer son: la observación de algunos días festivos y en especial el sábado; abstenerse de comer ciertos alimentos; y el más dañino de todos, el pago de los diezmos, ahora, en la dispensación de La Gracia. Generalmente citan al libro de Malaquías, que es el último libro del Antiguo Testamento. En especial señalan Malaquías 3:7-12, llamando maldito al pueblo que el Señor lavó con su sangre. Todo esto fue abolido en el momento que Jesucristo murió en la cruz del Calvario. Una gran cantidad de citas bíblicas que sostienen lo dicho en la oración anterior, las puedes encontrar en otros estudios que he escrito anteriormente y que se encuentran especialmente en www.mliberandoalcautivo.org.
Luego, el ministerio de los apóstoles, de algunos de los discípulos y principalmente de San Pablo, también se concentró en contra de las enseñanzas de los Judaizantes.
El tiempo del ministerio de nuestro Señor Jesucristo, fue un tiempo de transición, es decir, del cambio de la Dispensación de La Ley a la Dispensación de La Gracia.
En San Mateo 5:17-18, nuestro Señor nos dice: "No penséis que he venido para abrogar la Ley o los profetas; no he venido para abrogar sino para cumplir. Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de La Ley hasta que todo se haya cumplido."
 
Luego en San Juan 19:30 la Palabra nos dice:
 
"Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: consumado es; y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu."
 
Cuando nuestro Señor dice: "consumado es", y entrega su espíritu, está expresando que ya todo se había cumplido. Él cumplió con su encomienda de parte del Padre. Nos redimió, nos dio salvación y vida eterna, nos justificó delante del Padre. Perdonó todos nuestros pecados, haciéndonos hijos de Dios.
 
El velo del templo se rasgó, o sea que en ese momento terminó la Dispensación de La Ley de Moisés y comienza la Dispensación de La Gracia de nuestro Señor Jesucristo. Muchas personas mezclan estas dos dispensaciones. Algunos lo hacen por ignorancia y otros por intereses materiales.
 
La Palabra nos dice en San Lucas 12:47-48: "Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco."
 
Gálatas 3:10-13: "Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas. Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá; y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas. Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)."
 
Por lo expresado en la cita bíblica anterior, entiendo que el que enseña o predica sin haberse preparado correctamente, es decir, en ignorancia, recibirá menos azotes. El apóstata, que conoce muy bien el evangelio, pero lo mezcla con la Ley de Moisés, recibirá muchos azotes.
Nuestro Señor pide que el que tenga llamado para ministrar, debe prepararse, es decir, ser lleno de toda la Palabra de Dios. La Palabra nos dice que cuando nuestro Señor murió, el velo se rasgó. Tenemos que entender que este velo era lo que dividía el Lugar Santo del Lugar Santísimo. El lugar Santo era el lugar donde los sacerdotes ejercían sus funciones sacerdotales. Al Lugar Santísimo sólo podía entrar el sumo sacerdote una sola vez al año, y bajo ciertas condiciones.
Cuando nuestro Señor muere, se rasga el velo, lo que significa que ya no dependemos de un sumo sacerdote humano de la Ley de Moisés, para asegurar nuestra relación con Dios. Ahora nuestro sumo Sacerdote es nuestro Señor Jesucristo.
 
San Juan 14:13-14 nos promete:
"Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré."
 
Esta y muchas otras escrituras nos revelan que cuando el Señor murió, nos abrió las puertas del cielo. Anteriormente dependíamos de los sacerdotes de la Ley para comunicarnos con Dios, a través de holocaustos y otros sacrificios. Ahora todos los cristianos somos:
 
Gálatas 4:4-5: "Pero cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su hijo, nacido de mujer y nacido bajo la Ley, para que redimiese a los que estaban bajo la Ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos."
 
Romanos 8:16: "El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios."
 
1 Pedro 2:9: "Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable."
 
Los ministros que citan a MalaquíaS 3:7-12 están llamando a la iglesia de Cristo: "Ladrones y malditos con maldición del cielo." Creo que a estos ministros les llegará el día en que tendrán que dar cuentas al Señor por todo lo que han hecho.
La Palabra nos dice que cuando aceptamos al Señor, "verdaderamente" recibimos salvación y vida eterna. Esta salvación y vida eterna jamás la perderemos, pero muchas personas que conocen el evangelio, generalmente ministros, "la rechazan" al cambiar la verdad del evangelio por cosas materiales. Muchos de estos judaizantes apóstatas les llega el momento que son confundidos por sus erróneas enseñanzas y llegan a creer que están en la verdad. Esto lo podemos ver claramente en:
 
San Mateo 7:22-23 dice: "Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad."
 
Hermanos y amigos, a la verdad que lo expresado aquí es muy preocupante. Esto significa que, porque usted oiga o vea a algún ministro que hace todo lo que nos dice esta escritura, no tiene que ser necesariamente un verdadero ministro de Dios. De la única manera que usted puede asegurarse que ese ministro es de Dios, es teniendo discernimiento de espíritu. Usted debe mantener su fe y confianza total en nuestro Señor. No debe dejarse confundir por apariencias.
 
La Palabra nos dice en 2 Corintios 11:14: "Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz." Gálatas 1:8: "Mas si aún nosotros, o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado sea anatema." La Palabra de Dios también nos da el ejemplo de los Bereanos:
 
Los Hechos 17:10-11 dice:
"Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y estos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día, las escrituras para ver si estas cosas eran así."
 
La Palabra de Dios nos da ejemplos para hacer las cosas correctamente, por esa razón es que debemos llenarnos de esa Palabra. Debemos comprender que el conocimiento de la Palabra es vital para nuestra vida cristiana. En los comienzos de la iglesia apostólica, el apóstol Pablo y Silas eran muy bien conocidos, pero con todo y eso, los Bereanos se aseguraban que lo que ellos decían estuviese de acuerdo con el Pentateuco y las otras escrituras. Todo esto nos hace responsables a los cristianos por lo que aceptamos y lo que rechazamos.
No debemos creer que todo esto sobre los Judaizantes son cosas del pasado. Algunas de aquellas enseñanzas del ayer contra las cuales nuestro Señor luchó, están hoy presentes en muchas diferentes congregaciones. El guardar días de fiesta como el sábado, la prohibición de algunas comidas y bebidas, el cobro de diezmos, los sepulcros blanqueados de los que habló el Señor. El estar mandando a cristianos al infierno, y muchas otras aberraciones, continúan presentes. La Palabra advierte a los que judaízan:
 
Gálatas 5:10: "Yo confío respecto de vosotros en el Señor, que no pensaréis de otro modo; mas el que os perturba llevará la sentencia, quienquiera que sea."
Gálatas 5:12: "¡Ojalá se mutilasen los que os perturban!
 
Cuando leí por primera vez a Gálatas 5:12, quedé muy sorprendido de saber que el coraje de Pablo con los Judaizantes fuese tan grande. Hoy en día todo es admisible para los llamados profetas y los o las apóstoles. Siempre y cuando reciban una buena ofrenda, todo está bien. La gran mayoría de los cristianos no se dan cuenta que, como dice la Escritura, estamos en los tiempos finales.
 
San Mateo 7:15-16a nos dice: "Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis."
 
Si deseas saber un poco más sobre los falsos profetas, puedes leer: San Mateo 24:11, 24:24; San Marcos 13:22; San Lucas 6:26; 2 Corintios 12:15; 2 Pedro 2:1-3; 1 Juan 4:1, etc.
Para los Judaizantes que les gusta estar buscando faltas y señalando tonterías de otros cristianos, les recomiendo leer y analizar:
 
Hechos 15:28 declara: "Porque ha parecido bien al Espíritu Santo, y a nosotros, no imponeros ninguna carga más que estas cosas necesarias: que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien."
 
Si estudiamos cuidadosamente la Escritura, encontraremos que en el tiempo en que se escribe Hechos 15:28, muchos judíos piadosos se estaban convirtiendo al cristianismo. Las personas que estaban al frente de la iglesia cristiana, más el Espíritu Santo, sabían que aquellos judíos jamás aceptarían ser cristianos, si no se prohibían las cuatro cosas prohibidas en Hechos 15:28. Si analizamos profundamente la expresión, "de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis", podremos notar que no está señalando el no hacer estas cosas como algo necesario para alcanzar la salvación, si no que, "bien haréis".
Recuerda que la Palabra del Señor nos advierte:
 
Romanos 14:1: "Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones."
Romanos 15:1: "Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, y no agradarnos a nosotros mismos."
 
Hermanos, roguemos al Señor, para que ablande el corazón de ministros que se aprovechan de la ignorancia de otros hermanos. Oremos al Señor para que unja y abra la mente de hermanos que se dejan manipular de "Judaizantes", que se hacen llamar ministros de Dios, para aprovecharse de los más ignorantes. Amén.
Pastor, Álvaro Rolón