• Introduccion24:19

Escucha este mensaje en la voz de Alvaro Rolon

Los Rudimentos de la Doctrina de Cristo


 Hermanos, que la luz del Señor nos guíe. Comienzo este estudio de la serie "Los Rudimentos de la Doctrina de Cristo" con la siguiente introducción: Hebreos 6:1ª dice:"Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección".
 
 Desde Hebreos 5:11 hasta 6:12, el escritor de esta epístola exhorta y advierte a la iglesia primitiva. Les estimula a continuar adelante, creciendo hasta alcanzar la madurez; hasta ejercitar los sentidos en el discernimiento del bien y del mal. Les advierte que para ellos que ya han recibido la enseñanza y deben conocer muy bien los rudimentos de la doctrina de Cristo, no es tiempo de seguir con las mismas cosas básicas o elementales.
 Esta porción bíblica ha sido erróneamente interpretada. Aquí no se está eliminando totalmente estos rudimentos. El que comienza nuevo en los caminos del Señor, tiene que recibir y pasar por todo este proceso o conocimiento fundamental.
 
Luego de algún tiempo de haber sido enseñado en lo básico o elemental, debe continuar con temas más profundos. No se debe estancar, es decir, que cuando era niño espiritual recibió la leche materna, que en este caso son los rudimentos de la doctrina de Cristo, pero luego debe recibir alimento sólido, que son las enseñanzas más profundas.
Luego de la exhortación a proseguir adelante encaminándose a la perfección, el libro de Hebreos continúa señalando y explicando enseñanzas conceptuadas como alimento sólido espiritual. Más adelante encontraremos una de las principales razones por las cuales debemos crecer espiritualmente. Hebreos 3:9ª dice:"No os dejéis llevar de doctrinas diversas y extrañas." Al autor de Hebreos le preocupaba grandemente el cristiano que permanece inmaduro por falta de conocimiento, debido a que pueden ser presa fácil de falsas doctrinas.
Si estos rudimentos de la doctrina de Cristo fuesen eliminados, muchas enseñanzas y mandatos bíblicos quedarían nulos.
En San Marcos 16:15-16 encontramos la Gran Comisión: "y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado." Si los rudimentos fuesen quitados, la gran comisión perdería parte de su función. Esto es sólo un ejemplo de lo que sucedería si anulamos los principios o rudimentos de la fe.
 
Cuando alguien se acerca a la Biblia sin estar espiritualmente preparado o capacitado, comete un grave error. Al interpretar algún pasaje bíblico, generalmente el producto o resultado que obtendrá será una herejía. La Biblia no es un libro común, contiene la Palabra de Dios. Es como una fuente que nunca cesa de dar agua, pero hay que estar capacitado para poder extraerla.
 
Hebreos 6:1 nos habla del "arrepentimiento de obras muertas". Se supone que esta sea una de las primeras cosas que aprende un nuevo cristiano. Nadie es salvo por las obras de la ley. Hebreos 9:14 nos dice: "¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?"
 Si vas analizando cada versículo desde Hebreos 5:11 hasta 6:3, podrás ver lo que he expresado en el primer párrafo. El mensaje contenido aquí, es una exhortación a no estancarse en los principios o rudimentos ya aprendidos y a continuar con temas más profundos. El alcanzar madurez espiritual requiere esfuerzo, tiempo, estudio, dedicación y experiencia. También implica administrar discreción en el juicio sobre las verdades bíblicas y su aplicación a las distintas personas y a las diversas circunstancias que hallaremos en la vida.
 
Ahora paso a comentar algunas enseñanzas relacionadas con los rudimentos de la doctrina de Cristo, que conceptúo erróneas.
 
Comenzaré con "El Ayuno". Hace algún tiempo, un amigo mío, seguidor de la doctrina que aconseja abandonar los rudimentos de la doctrina de Cristo, me comentó sobre el ayuno. Me dijo que esa práctica había que abandonarla porque era parte de los rudimentos. Le prometí buscarle una porción bíblica que, de acuerdo con mi interpretación, está a favor del ayuno. En la siguiente ocasión que lo encontré, le entregué un papel con varias porciones bíblicas. San Mateo 9:14-15 dice: "Entonces vinieron a él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán". En San Marcos 2:18-20 y en 5:33:35 se repite el mismo mensaje, parafraseado.
 Opino que lo anterior debe ser suficiente para entender que nuestro Señor Jesucristo afirmó la práctica del ayuno. En la actualidad, muchos ministros y teólogos usan sus energías tratando de hacer más y más fácil vivir la vida cristiana. Se esfuerzan en ofrecer un evangelio con el cual el cristiano no tenga que sacrificar nada, excepto, desde luego, los diezmos y las ofrendas. Existe una competencia ministerial tratando de satisfacer el alma de los creyentes, haciéndoles creer que han sido edificados espiritualmente, pero en realidad sólo han sido bien manipulados. Por doquier se escuchan barbaridades, malas interpretaciones, etc. Escuché a una señora por el radio, tratando de justificar a un ministro que cometió un gran pecado. Ella decía: "Dios no mandó a su hijo al mundo para condenarlo, sino para salvarlo". Esta porción de la palabra está correcta, pero hay que recordar que Cristo no condena, sino que es la misma persona la que se condena. Si la persona no acepta a Jesucristo como su único y exclusivo Salvador, se condena ella misma. Esto es, que es condenada, pero no por Cristo sino por sí misma. De igual manera, noche y día se escuchan blasfemias, disparates y multitud de engaños. Muchas de estas aberraciones a veces surgen de ministros de iglesias que hacen lo que sea posible para prosperar materialmente. Muchas personas ignorantes o mal informadas sobre la verdadera vida cristiana, andan de iglesia en iglesia buscando donde satisfacer su alma. Algunos no saben que muchos no quisieron seguir al mismo Jesucristo, porque no les agradaba la verdad del evangelio. Ellos esperaban a alguien que les libertase del yugo romano y que les ofreciera prosperidad y otras bendiciones materiales. El mensaje de su predicación se refería mayormente a cosas o asuntos espirituales. San Juan 6:60 dice: "Al oírlas, muchos de sus discípulos dijeron: Dura es esta palabra ¿Quién la puede oír?" Luego encontramos en San Juan 6:66 que dice: "Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él". En San Juan 6:67, "Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros?" Es muy importante ver que el mensaje de nuestro Señor no era influenciado por el hecho de que fuera seguido o no. El Señor no estaba simplemente por multitudes, sino por cumplir con el mensaje o voluntad del Padre. Hoy día ocurre exactamente lo mismo. El evangelio de nuestro Señor no es agradable a la carne, es para el espíritu. En el mundo tendréis aflicción, toma tu cruz y sígueme, etc., esto no entusiasma a la mente carnal. Como en los tiempos del ministerio de nuestro Señor, la gente quiere bendiciones ahora y ya.
 Hoy día ocurre lo mismo, pero muchos maestros y predicadores saben esto y tergiversan el evangelio para complacer al pueblo. De esta manera hacen sentir alegría y complacencia a las almas, y llenan sus templos. Las promesas de bendiciones que recibiremos para la otra vida, la cambian para esta vida. No les importa engañar y mentir, con tal de crecer en membresía, lo que implica crecimiento económico y material.
 
Ahora continuaremos con otro tema relacionado con los rudimentos que entiendo debe ser tratado.
Las lenguas humanas y angelicales
He escuchado a muchos cristianos y ministros, que comentan sobre hablar en lenguas, de una manera que considero ignorante con relación al tema. A estas personas les aconsejo que antes de emitir juicios con relación a algún tema bíblico, hagan un estudio sobre el particular. Si hacemos un serio estudio sobre hablar en lenguas, en la biblia encontraremos que hay lenguas humanas, o sea idiomas, y lenguas angelicales. En el Salmo 68:18, el salmista profetiza que nuestro Señor Jesucristo, una vez resucitado, subió a los cielos y tomó dones para los hombres. Más adelante veremos que entre esos dones están los dones de lenguas.
 La primera ocasión en que se menciona el término lengua en el Nuevo Testamento, con relación a expresiones milagrosas o sobrenaturales, se encuentran en San Marcos 16:17. Esta escritura nos dice: "Y estas señales seguirán a los que creen: en mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas". Debemos aprender a diferenciar entre, cuándo la palabra se refiere a lenguas humanas y cuándo está hablando sobre lenguas angelicales. En el libro de los Hechos 2:1-4ª, se está hablando de lenguas de fuego, es decir, lenguas angelicales, y todos fueron llenos del Espíritu Santo. Debemos notar que en esta porción bíblica se establece claramente la diferencia entre las dos lenguas. La segunda parte del versículo 4 se está refiriendo a lenguas humanas. Por esta razón es que el versículo se divide y dice en su segunda parte: "y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen". Para los que creen que todo esto era sólo para la iglesia primitiva, nótese que dice: Y estas señales seguirán a los que creen". Dijo, seguirán, lo que significa que si hoy día usted cree en las manifestaciones del Espíritu Santo, son para usted también. Si no cree, no son para usted.
 En el versículo 6, ya habían hablado en lenguas angelicales, o como de fuego y habían sido llenos del Espíritu Santo. Hechos 2:6 nos dice: "Y hecho este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua". En este versículo no hay lugar a dudas de que se está hablando de lenguas humanas.
 En 1 Corintios 12:4-11 se mencionan varios dones, ministerios y diversidad de operaciones. El versículo 10 en su segunda parte nos señala que: "hay diversos géneros de lenguas, y que hay a quienes les es dada la interpretación de esos géneros de lenguas". Cuando aquí se habla de géneros de lenguas, no se está hablando de idiomas, sino de lenguas angelicales. 1 Corintios 13:1 nos dice: "Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe". Creo que este versículo deja claramente establecido que el cristiano podría hablar en otros idiomas cuando así le es dado por el Espíritu o en lenguas angelicales. También encontramos que 1 Corintios 14:2 nos dice: "Porque el que habla en lenguas no habla a los hombres, sino a Dios; pues nadie le entiende, aunque por el Espíritu habla misterios". Podría continuar señalando versículos bíblicos que se refieren a lenguas angelicales, pero creo que ha sido suficiente. Si deseas más evidencias bíblicas sobre la realidad de las lenguas angelicales, te recomiendo leer: Hechos 10:44-48, Hechos 19:1-7, 1 Corintios 12:28-31 y 14:4-39.
 Ahora, continuemos hablando sobre el pecado, la convicción de pecados, el arrepentimiento, etc. Hay grupos religiosos que catalogan los conceptos mencionados anteriormente como rudimentos. Ellos afirman que todo esto quedó anulado cuando Jesús murió en la cruz del Calvario. Dicen que esto debe ser erradicado de nuestras mentes.
 Creo que gran parte de la confusión que ha existido en el pueblo de Dios sobre ciertos temas, se ha debido a malas interpretaciones de pasajes bíblicos. Escoger y separar una porción bíblica sin hacer un estudio o exégesis, y sin la persona estar capacitada espiritualmente, causa todo este tipo de anomalía. Una de las cosas más importantes que debemos averiguar es, para cuándo será el cumplimiento de la palabra en cuestión. A veces encontramos en la biblia, expresiones que aparentemente se contradicen. Un buen ejemplo para esto es el dilema de si el cristiano peca o no peca. Recordemos que la palabra de Dios nunca se contradice, sino que se sustenta.
 Romanos 6:18 dice: Y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia". Gálatas 1:3-4 dice: "Gracia y paz sean a vosotros, de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo, el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre". Podría continuar citando porciones bíblicas que señalan que nuestro Señor pagó el precio por nuestros pecados. Si deseas más información sobre el pecado, puedes leer: Romanos 6:17-22, 8:2-10; Gálatas 1:4; Efesios 1:7; Colosenses 1:14, 2:13; Hebreos 8:12, 10:18; 1 Pedro 3:18, 4:1.
 
¿Todo lo anterior significa que nosotros ya no pecamos? 1 Juan 1:7-10 dice: "pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros".
 Hermanos, todo esto necesita una buena explicación. Este es el trabajo del ministro, entrar a la palabra en comunión con el Señor y esforzarse en conseguir la explicación que debe llevar a su congregación. En este caso del dilema sobre si pecamos o no pecamos, comenzaré afirmando que sí pecamos. Cuando primera de Juan nos dice que pecamos, se refiere a que en ocasiones hacemos las cosas que se conceptúan pecado, pero no lo hacemos habitualmente. Mientras estemos en este mundo, en este cuerpo, y bajo todas estas circunstancias, seguiremos cometiendo lo que Juan llama pecado. De otro lado, cuando se nos dice que ya nosotros no pecamos, se refiere a que ya no cometemos los actos pecaminosos deliberada o habitualmente. Jesucristo pagó por nuestros pecados en la cruz del Calvario, pero para recibir estos beneficios, primero hay que haberle aceptado y luego pasar por el proceso del perdón. ¿Qué es esto del proceso del perdón? El Espíritu Santo que mora en nosotros nos redargüirá de pecado. Simplemente tiene que ocurrir un arrepentimiento verdadero, o sea, de corazón; y hay que pedir perdón a Dios, en el nombre de Jesucristo. La palabra nos asegura que seremos perdonados.
 Por otro lado, encontramos iglesias que deseando que sus miembros vivan en la mayor santidad posible, atemorizan a la congregación.
 La gente vive en una eterna agonía, pero asustada sigue cantando coritos, repartiendo tratados, etc., pero temblando. Estas personas a veces viven con el temor de irse al infierno, influenciados por las predicaciones y enseñanzas que reciben. Esto lo saben muchos ministros listos, y ayudados por Satanás, elaboran una teología que le llaman de liberación y se llevan a muchos de estos cristianos asustados. Sacan algunas porciones bíblicas del resto de la biblia. Las interpretan a su manera, para reforzar su doctrina, y los que se les unen comienzan a predicar disparates. Dicen que ya el diablo se murió, que el fuego del infierno se apagó porque se le acabó el combustible. Que los demonios y potestades se arrepintieron y aceptaron al Señor, y por tanto, ya no se peleará Armagedón, ni habrá juicio final. Todos comienzan a disfrutar de la carne, a adulterar, a fornicar, a embriagarse y a hacer todo lo que su alma corrompida desee.
 Hermanos, aunque no lo creas, gran parte del ser humano cree y acepta cualquier mentira, por más ridícula que sea. Un día tendrán que responder ante el Señor, aquellos líderes que se aprovechan de la debilidad humana.
 Que el Señor nos bendiga y nos cuide a todos. Amén.
   
 
Por, Pastor ALVARO ROLÓN


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