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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​LOS TIEMPOS FINALES


Hermanos en Cristo y amigos, que la paz del Señor sea con todos. Con gran temor delante del Señor, doy comienzo a este estudio sobre “Los Tiempos Finales”. Espero que sea de mucha bendición para todos.
 Por largo tiempo, y principalmente ahora en el presente, he venido escuchando personas expresar diversos temores con relación a algunos acontecimientos mundiales, los cuales se relacionan mayormente con lo que exponen los libros de Daniel, Apocalipsis, y otros, sobre escatología. La Escatología es el estudio de los acontecimientos de los tiempos finales. Mi propósito con este estudio es brindar mi aportación para orientar al inconverso y tranquilizar al pueblo de Dios, sobre sucesos que se están dando o realizando en nuestros días.
 Enumeraré algunos de estos eventos en orden cronológico y comentaré brevemente algunos de ellos. Comenzaré con “El principio de dolores”, lo cual está sucediendo en la actualidad.
 San Mateo 24:3-8 nos dice:
 “Y estando él (Jesús) sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores”.
 Reconozco este evento del principio de dolores como el preludio o indicio del acercamiento, para el “levantamiento, o rapto de la Iglesia.” Durante el principio de dolores, la Iglesia estará en la tierra hasta poco antes del comienzo de la “Gran Tribulación”, cuando ocurrirá el “rapto”. Son muchas las porciones bíblicas que señalan y describen el evento del rapto, pero por limitación de tiempo y espacio citaré sólo una.
 “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras”. 1 Tesalonicenses 4:14-18. “Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.” Apocalipsis 3:10.
 Sobre las porciones bíblicas, las cuales se explican por sí solas, sólo deseo aclarar que el rapto no es la segunda venida de Cristo. La resurrección de los muertos en Cristo que se irán en el rapto, “tampoco es la primera resurrección” de la que habla la Biblia. Este asunto será aclarado más adelante.
 Luego del rapto, ocurrirán dos eventos simultáneos, uno en la tierra y el otro en el cielo. En la tierra comienza la “Gran Tribulación”, donde los primeros tres años y medio se caracterizarán por la búsqueda de la paz, a cualquier precio.
 “que cuando digan: paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”. 1 Tesalonicenses 5:3.
 La parte de este versículo, “cuando digan paz y seguridad, se refiere a los primeros tres años y medio de la “Gran Tribulación”. Esta etapa tiene su fin cuando se exige a todos los moradores de la tierra adorar a la bestia.
 “y adoraron al dragón que había dado autoridad a la bestia, y adoraron a la bestia”. Apocalipsis 13:4ª.
 Aquí encontramos que hubo personas y en especial el remanente judío, que se negaron a obedecer la orden, sin importarles las consecuencias. Entonces comienzan los segundos tres años y medio de la “Gran Tribulación”. Muchos serán torturados y asesinados por no querer adorar al dragón ni a la bestia y por no tener la marca de la bestia no podrán comprar ni vender (Apocalipsis 13:17).
 Mientras todo esto sucede en la tierra, durante los siete años de la “Gran Tribulación”, nosotros, la Iglesia, estaremos en el cielo con el Señor, celebrando las bodas del Cordero.
 Durante esta segunda mitad de la “Gran Tribulación”, encontramos la proclamación de las buenas nuevas por el remanente fiel de los judíos.
 “Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones y entonces vendrá el fin”. San Mateo 24:14.
 “Y oí el número de los sellados: ciento cuarenta y cuatro mil sellados de todas las tribus de los hijos de Israel”. Apocalipsis 7:4.
 Al finalizar estos siete años, el Señor regresará en su segunda venida.
 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de Gloria”. San Mateo 25:31.
 Algunos estudiosos de la Palabra afirman que “todos los santos ángeles”, incluye a la Iglesia. Al analizar algunas escrituras, he podido concluir que Cristo vendrá con sus santos ángeles, los cuales no incluye la Iglesia y peleará la batalla del Armagedón y vencerán.
 “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”. Apocalipsis 19:14. “Pelearán contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque él es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con él son llamados y elegidos y fieles.” Apocalipsis 17:14.
 Luego, encontramos en Apocalipsis 19:20-21, que al finalizar la batalla de Armagedón, la bestia y el falso profeta serán lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Todos los demás que pelearon en Armagedón en contra del Señor, serán muertos con la espada que saldrá de la boca de Él (Apocalipsis 19:21). Satanás será atado por mil años (Apocalipsis 20:2).
 Al final de la “Gran Tribulación” ocurrirá la primera resurrección. Deseo recordarles que los que son resucitados en el rapto, no son la primera resurrección. Esta primera resurrección se compone de los que murieron salvos durante la “Gran Tribulación”. En este período de tiempo de la Gran Tribulación, ya no estaremos en la “Dispensación de la Gracia”, porque la Iglesia habrá sido levantada en el rapto. El que desee ser salvado en este tiempo, lo logrará aceptando el mensaje de las buenas nuevas predicado por el remanente fiel judío, y por obras que incluyen torturas y aún el permitir ser decapitados. Por lo difícil que será alcanzar la salvación en ese tiempo, es que estas almas recibirán grandes privilegios de parte de Dios.
 “Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años”. Apocalipsis 20:4.
 “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”. Apocalipsis 20:6.
  Los que recibieron la facultad de juzgar se refiere a los apóstoles, de acuerdo a San Mateo 19:27-28.
 “Entonces respondiendo Pedro, le dijo: He aquí, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido; ¿qué, pues, tendremos? Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel”.
 Apocalipsis 19:21, nos dice que los demás fueron muertos, refiriéndose a los que pelearon junto a la bestia, al falso profeta y al dragón. Debemos entender que los demás que fueron muertos, no incluye a toda la humanidad existente en ese tiempo, sino a los demás que pelearon en la batalla de Armagedón. Jesucristo reinará en la tierra por mil años, junto a los que recibieron la facultad de juzgar y con los de la primera resurrección. Durante el milenio, se realizará el juicio contra los que abusaron y maltrataron al remanente fiel y también torturaron y mataron a los que aceptaron al Señor durante la Gran Tribulación. Esto significa que no todos los malos murieron en la batalla de Armagedón, sino sólo los que participaron de ella. Es bueno recordar que durante estos mil años, la vida común y normal continuará. Nacerá y morirá gente. Algunas personas aceptarán al Señor y otras no. Esto lo podemos comprobar cuando al final del milenio, Satanás sea suelto y logre engañar las naciones. Reunirá a Gog y a Magog para la batalla, y finalmente Dios descenderá fuego del cielo y los consumirá (Apocalipsis 20:7-9).
 “Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos”. Apocalipsis 20:10.
 La segunda resurrección, la cual ocurrirá luego de finalizado el milenio y ser lanzado Satanás al lago de fuego y azufre, generalmente se le ha catalogado como la de los perdidos o incrédulos. Algunos teólogos entienden que posiblemente además de los incrédulos, en ese juicio del Trono Blanco también tomen partes los que murieron salvos durante el milenio.
 “Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo y ningún lugar se encontró para ellos”. Apocalipsis 20:11.
 Desde Apocalipsis 20:11 hasta el final del capítulo 20:15, se describe todo lo que ocurrirá en este juicio del Trono Blanco.
 Desde Apocalipsis 21:1 hasta el final del libro, se narra y se describe todo lo concerniente a la Iglesia, después del rapto y luego, al finalizar el milenio.
 En ocasiones se levantan controversias o polémicas que en realidad no merecen la importancia que se les brinda. Un ejemplo de ellas, es el hecho de que si descenderemos con Cristo en su segunda venida a pelear en Armagedón y a reinar por mil años, o no. Escudriñando en la Palabra, he llegado a la conclusión de que la iglesia regresará a reinar y a vivir para siempre en la tierra, después de pasado el milenio.
 Baso mi conclusión en la siguiente escritura:
 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido”. Apocalipsis 21:2.
 Si estudiamos el contexto de este versículo, estaremos muy claros sobre cuándo ocurrirá este evento. Todo esto sucederá al final del milenio. Cuando este versículo nos habla de la nueva Jerusalén, se refiere a una Iglesia gloriosa y triunfante, que desciende a reinar con el Señor para siempre. Algunas porciones bíblicas que pueden aparentar negar la aseveración anterior son las siguientes:
 “Y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra”. Apocalipsis 5:10.
 Un cuidadoso análisis de este texto bíblico, tomando en cuenta Apocalipsis capítulo 4 hasta el 5:1, nos permitirá entender que Apocalipsis 5:10, se refiere a los cuatro seres vivientes, a los 24 ancianos y a millones de ángeles. A estos también se unirán para reinar durante el milenio, los que murieron salvos durante la Gran Tribulación.
 “Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años”. Apocalipsis 20:6.
 La primera resurrección es la de los que morirán salvos durante la “Gran Tribulación”. La segunda resurrección es la de todo el que murió en condenación durante toda la existencia del ser humano. Luego de esta segunda resurrección es que se lleva a cabo el juicio del “Gran Trono Blanco”.
 Cuando 2 Timoteo 2:11-13, nos dice que reinaremos con Cristo, se refiere a lo establecido en Apocalipsis 22:5b.
“y reinarán por los siglos de los siglos”.
 Luego de finalizado el milenio y de nosotros haber descendido en la nueva Jerusalén, reinaremos con el Señor para siempre.
 No es para preocuparnos si descendemos del cielo con Cristo en su segunda venida, o si bajaremos en la nueva Jerusalén después del milenio. Lo importante es que no tendremos que sufrir la “Gran Tribulación” y que luego viviremos con el Señor para siempre.
  “Pero luego que todas las cosas le estén sujetas, entonces también el hijo mismo se sujetará al que le sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos”. 1 Corintios 15:28.
 “Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios”. Apocalipsis 21:3.
 Espero que este tratado sea de aliento y bendición para los creyentes, entendiendo que nosotros no sufriremos la Gran Tribulación, ni seremos condenados, y todo sólo por la gracia de Dios. A los no creyentes, debe servir de orientación y estímulo, para aceptar a nuestro Señor Jesucristo como único y exclusivo Salvador, y así no tener que sufrir todo lo descrito anteriormente.
 
Por, Pastor ALVARO ROLÓN