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​          Sirviendo a un Dios Vivo

                                 MI OPINIÓN SOBRE SI AHORA HAY APÓSTOLES O NO

La ambición que existe en el ser humano, no tiene fronteras. La gran mayoría de los seres humanos desean ser los jefes, los primeros, o número uno, etc. Esto lo podemos encontrar desde que Lucifer se sublevó junto a una tercera parte de los ángeles. Luego vemos como Adán y Eva también desobedecen al Señor por aspiraciones de llegar a ser iguales a Él. Así ha continuado la humanidad hasta el día de hoy. En el Antiguo Testamento encontramos que hubo ciertos líderes, tales como: reyes, jueces, profetas, etc., que fueron elegidos por Dios. También hubo grandes cantidades de líderes que no fueron escogidos por Dios, sino que se autonombraron ellos mismos.

En el Nuevo Testamento, nuestro Señor Jesucristo escogió doce apóstoles para enseñarles lo que necesitaban saber, para que cuando Él se fuera de este mundo, continuaran con su obra. Al comienzo, estos doce hombres cometieron muchos errores, pero con el tiempo fueron creciendo en conocimiento y sabiduría de lo alto. De hecho uno de ellos, Judas Iscariote, le vendió, porque era necesario que esto aconteciera.

San Mateo 18:7: "¡Ay del mundo por los tropiezos! porque es necesario que vengan tropiezos, pero ¡ay de aquel hombre por quien viene el tropiezo!"

Como el número que el Señor había escogido era doce, tuvieron que escoger otro, a Matías, para conservar la cantidad que decidió el Señor. Luego de Jesucristo haber muerto y resucitado, se apareció a los doce y a algunas otras personas. Estos doce apóstoles realizaron grandes tareas, especialmente haciendo milagros y en la ministración del evangelio. Cuando eran encarcelados, golpeados y perseguidos, se iban a otros lugares, lo que ayudó a la expansión del evangelio. Por alguna razón que sólo Dios sabe, el Señor escogió doce apóstoles y cuando faltó uno, Judas Iscariote, nombraron otro para mantener el mismo número.

Más tarde ocurre el llamado de Saulo de Tarso, un perseguidor de la iglesia, a quien el Señor escogió con un llamado especial.

Los Hechos 9:15-16: "El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre."

El Canon del Nuevo Testamento

Cuando se comenzó a establecer el canon del Nuevo Testamento, ya el del Antiguo Testamento estaba muy bien establecido. La formación del nuevo canon fue muy difícil y complicado. Esto fue así porque mucha gente quería que se aceptaran sus escritos y hacían cualquier cosa para lograrlo. Se establecieron reglas para aceptar los escritos. Una de ellas era que tenía que haber sido escrito por uno de los apóstoles, es decir, alguien que hubiera estado junto a Jesucristo. En oración pidieron la intervención del Espíritu Santo. El problema que se presentó fue que el apóstol Pablo no había estado personalmente con nuestro Señor. Entonces surgió la idea de que podía ser un "hombre apostólico", o sea, alguien que hubiera estado estrechamente con los apóstoles. De esa manera se logró canonizar los escritos de Pablo.

Al final de la biblia encontramos una advertencia que tenemos que tomarla muy en serio:

Apocalipsis 22:18-19: "Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro. Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro."

Así que hermanos, los escritos de la biblia fueron hechos por los apóstoles, y a estos escritos no se les puede añadir, ni quitar. Entonces, ¿cuál sería la labor de los llamados apóstoles ahora? El Señor se aseguró de haber enseñado a estos doce apóstoles perfectamente, qué era lo que tenían que hacer.

Los Hechos 1:1-2: "En el primer tratado, oh Teófilo, hablé acerca de todas las cosas que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de haber dado mandamientos por el Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido;"

Al final de la edad apostólica, en el mensaje a la iglesia de Éfeso, encontramos a algunos haciéndose pasar por apóstoles.

Apocalipsis 2:2: "Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;"

La ambición y el deseo de protagonismo siempre ha existido en la iglesia del Señor. En el caso del apóstol Pablo, podemos apreciar su trabajo y humildad como verdadero apóstol.

1 Corintios 15:8-9: "y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí. Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.”

Para la función del "Cuerpo de Cristo" o la iglesia, nuestro Señor Jesucristo dejó establecidas las diferentes posiciones o funciones necesarias. Si deseas saber más sobre la organización de los diferentes dones espirituales, puedes ir a: 1 Corintios, capítulos 12 al 14. Ahí encontrarás que el verdadero ministerio es el ejercicio de un don espiritual. Cada creyente es miembro del Cuerpo de Cristo, y como tal, tiene un ministerio definido que cumplir. El ejercicio de los dones debe ser gobernado por el amor.

La profecía es el mayor de los dones. Debemos tener bien claro que la profecía del Nuevo Testamento es completamente diferente a la del Antiguo Testamento.

1 Corintios 14:3: "Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación, exhortación y consolación."

Esto significa que en la profecía neotestamentaria, todo es positivo. El que tiene el don de profecía en el Nuevo Testamento, ministra a los hermanos que tienen alguna necesidad, usando los mensajes que están contenidos en la biblia. Estos profetas, si son verdaderos, no profetizarán utilizando mensajes que no estén en la biblia.

Los profetas del Antiguo Testamento tenían unos tremendos poderes sobrenaturales, porque esto era necesario en su época. Hoy día, nosotros que estamos en la Dispensación de La Gracia de nuestro Señor Jesucristo, tenemos la presencia del Espíritu Santo en nosotros. En cualquier momento o lugar, podemos orar a ir a la presencia del Señor sin ayuda de ningún ministro. Los profetas del Antiguo Testamento podían hacer grandes milagros. Elías oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto (1 Reyes 17:1 y 1 Reyes 18:42). En 2 Reyes 2:23-24, encontramos que Eliseo subía por un camino y salieron unos muchachos de la ciudad y se burlaban de él, diciendo: ¡Calvo, sube! ¡Calvo, sube! Y mirando él atrás, los vio, y los maldijo en el nombre de Jehová. Y salieron dos osos del monte y despedazaron de ellos a cuarenta y dos muchachos. Podría hacer un libro completo sobre los poderes de los profetas del Antiguo Testamento, pero este no es el propósito. Aunque este estudio no es exactamente sobre profetas, pero nos puede dar una idea bastante clara sobre los apóstoles.

El caso de los apóstoles es muy similar al de los profetas. Los doce apóstoles más Pablo, cumplieron con su mandato hasta que se estableció el canon del Nuevo Testamento. Creo que en la actualidad podrían existir ministros con dones apostólicos. Desde luego, que al igual que los profetas actuales, que no tienen el mismo llamado que los del Antiguo Testamento, los apóstoles actuales tampoco tienen el mismo tipo de llamado que los de principios de la formación de la iglesia. Sólo piense en cómo terminaron aquellos apóstoles, todo lo que sufrieron y esto te dará una idea de la diferencia con los que ahora se llaman apóstoles. Recuerde cuál era la labor de aquellos doce apóstoles y de Pablo, quienes no descansaban confirmando a las diferentes congregaciones. Ellos tenían que velar por la pureza del evangelio. Muchos de los que se llaman profetas ahora, lo que les preocupa es su bolsillo, las cosas materiales. Un ejemplo que les puedo mencionar es la manera como favorecen el cobro de diezmos de la Ley de Moisés, ahora en la Dispensación de La Gracia. Con este ejemplo podríamos separar los verdaderos apóstoles de los fraudulento. A la verdad que son una vergüenza, para el verdadero cristiano. Ahora, la gran mayoría de los ministros quieren ser llamados doctores, profetas, apóstoles, etc. Ya casi ninguno quiere que le llamen pastor. Sin embargo, nuestro Señor Jesucristo se humilló hasta lo máximo.

San Juan 10:14-15: "Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas."

San Marcos 10:43-44: "Pero no será así entre vosotros, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que de vosotros quiera ser el primero, será siervo de todos."

Hace algún tiempo escuché a un pastor decir que pronto escucharemos a algunos ministros darse el título de: ángeles, arcángeles, querubines o serafines, etc.

Permita el Señor que estos ministros recuerden la verdadera Palabra de Dios y se arrepientan de su vanidad y orgullo.

Pastor Álvaro Rolón​