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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​                                                                           NICODEMO Y EL NUEVO NACIMIENTO

San Juan 3:2: “Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él”.

Nicodemo, principal entre los judíos, maestro de la Palabra, comprometido con su posición ante los concilios, fue a Jesús de noche. Subrayo de noche, porque esto indica que no quería ser visto con Jesús por la gente. En su confesión en San Juan 3:2, queda claro que Nicodemo había creído en Jesús y su ministerio, pero había ataduras que le mantenían apartado del Señor. Aunque Nicodemo había entendido quién era Jesús, su posición ante los hombres le era más valorada, importante, o deseada, que identificarse y unirse a lo que sabía era la verdad.

En los versículos de San Juan 7:40, encontramos que aquel pueblo estaba dividido en cuanto a sus opiniones sobre Jesús. En todo este conflicto, los fariseos y los principales sacerdotes quisieron juzgar a Jesús sin escucharle ni hacer investigación alguna. En esta escena encontramos a Nicodemo interfiriendo en defensa de Jesús, enfrentándose a fariseos y sacerdotes. Ahora encontramos a un Nicodemo que, debido a su posición, no se identifica abiertamente como cristiano, pero sale a la defensa de Jesús. Luego de la muerte de Jesús, en San Juan 19:39, Nicodemo llevó a José de Arimatea como cien libras de un compuesto de mirra y de áloes. El cuerpo de Jesús fue preparado para la sepultura, de acuerdo con la costumbre entre los judíos.

Aunque Nicodemo mantuvo parcialmente oculta su creencia en el Señor, hubo ocasiones como la que se describe en San Juan 7:50-51, donde se arriesgó a entrar en problemas por defender al Señor. Esta acción de parte de Nicodemo fue positiva, pero no es la postura que desea el Señor. Nicodemo servía al Señor a medias y eso no es agradable a Dios. Dios no comparte su gloria con nada, ni nadie.

Hoy en día existen muchos ministros Nicodemos que, conociendo verdades bíblicas, prefieren callar y escogen agradar y honrar a sus concilios y “grandes líderes”, antes que obedecer, someterse y seguir la Palabra de Dios. No puedo comprender cómo estas personas pueden despreciar el mensaje del evangelio y seguir complaciendo su carne.

Jesús habla a Nicodemo de cosas espirituales, pero Nicodemo, saturado de la ley, no podía entender lo espiritual.

San Juan 3:10b: “¿Eres tú maestro de Israel y no sabes esto?

San Juan 3:12: “Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales?

En su ministerio terrenal, Jesús se enfrentó a escribas, fariseos y todo representante de la ley. Jesús no vino a abrogar la ley, sino a cumplirla y así lo hizo. La ley era básicamente materialista y para cumplirse generalmente había que recurrir a prácticas o actividades físicas. Había que sacrificar animales, rociar su sangre, pagar impuestos o diezmos, etc. Había lugares especiales para adorar, personas selectas, a través de las cuales se podía tener cierta relación con Dios. Se hacían ciertos ritos, necesarios, requeridos por ley, para poder cumplir con la demanda de Dios. Si escudriñas el Antiguo Testamento, encontrarás que son innumerables las prácticas físicas o materiales que eran necesarias, obligatorias hacer para cumplir con la ley de Moisés.

Durante su ministerio terrenal, a Jesucristo lo confrontaron o le tentaron sobre los diferentes estatutos de la ley. En San Juan 8:3, los escribas y fariseos le traen una mujer adúltera para tentarlo. Querían atrapar a Jesús, citándole lo expresado en la ley de Moisés.

Levítico 20:10: “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos”.

Deuteronomio 22:22: “Si fuere sorprendido alguno acostado con una mujer casada con marido, ambos morirán, el hombre que se acostó con la mujer y la mujer también; así quitarás el mal de Israel”.

Ministros, hermanos, desde el ministerio terrenal de Jesús, siempre han existido religiosos muy celosos de las partes de la ley que les conviene. A través de los evangelios los Hechos de los Apóstoles y las epístolas, podemos apreciar la lucha, tanto de Jesús como de los apóstoles, discípulos, etc., en contra de los judaizantes. En la actualidad, estos judaizantes todavía continúan su actividad. Dos grandes ejemplos de la labor judaizante de hoy, son sus enseñanzas sobre la “Salvación Eterna” y “La Mayordomía de las Finanzas”.

La salvación eterna la recibimos por gracia, pero los judaizantes modernos la quieren llevar a las obras de la ley y si se les permite, la venden. La mayordomía de las finanzas en la ley, era cumplida pagando los diezmos y ofrendas que imponía y requería la ley. Jesús transformó, elevó, modificó las disposiciones físicas, materialistas de la ley, a un contexto o dimensión espiritual. La ley del diezmo, la cual tenía que ser cumplida por el pueblo de Israel, Jesús la elevó espiritualmente a la ofrenda voluntaria de un dador alegre. Ahora la ley no es la de Moisés, sino la ley del amor, la cual es inspirada por el Espíritu Santo que mora en nuestro interior.

Ministros, hermanos, amigos, es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres. Jehová es un Dios que no comparte su gloria con nadie. No pongas por encima de Dios a concilios y a “famosos ministros”. Eso es idolatría. Cuando estés claro sobre algún tema o asunto bíblico, acéptalo y no lo calles por temor a perder amistades o beneficios. Sé fiel al Señor primero que a ninguna institución o persona humana. Jehová es Dios, Jesucristo es el Señor y el Espíritu Santo es nuestro Consolador. Amén.

¡Que la luz del Señor nos alumbre!

Pastor Álvaro Rolón