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​          Sirviendo a un Dios Vivo

                                                                          NUESTRO SEÑOR EN LA TIERRA

¡Que Dios nos ilumine a todos!

La parábola del buen samaritano

En la porción bíblica de San Lucas 10:30-37, nuestro Señor Jesucristo, luego de ser interrogado por un doctor de la ley, le narra la “parábola del buen samaritano”. En la escena de esta parábola encontramos a un hombre moribundo. Un sacerdote lo vio, pero posiblemente no quería llegar tarde al templo y pasó de largo. Un levita lo vio, pero siguió su camino, quizás para el templo también.

Aquí el Señor nos está señalando las acciones de los religiosos. No les importa la necesidad ni el dolor humano por satisfacer su ego. Para ellos es más importante cumplir con los dogmas y los ritos religiosos, que tener compasión del que está en necesidad. Esto es igual a ver una necesidad y no suplirla, porque lo que se tiene es para el diezmo del Señor. Verdaderamente, ¿cree usted que el Señor se alegrará de que lleves diezmos a la iglesia y eches a un lado la misericordia para con tu prójimo? Creo que hay que ser muy buen fariseo para no ayudar al prójimo, cuando sabemos que está en verdadera necesidad.

Hay quienes aún hoy ponen los preceptos de la ley por encima de la misericordia y la piedad predicada por nuestro Señor. Cristo siempre puso y pone la necesidad del ser humano sobre el cumplimiento de leyes, estatutos y la construcción de templos. A veces repetimos que queremos hacer casa para el Señor, pero en realidad lo que deseamos es satisfacer nuestra carne, nuestro orgullo, nuestra vanidad.

Los discípulos arrancan espigas el sábado

Cristo coloca la necesidad del hombre por encima del cumplimiento de leyes y estatutos religiosos. En San Mateo 12:1, San Marcos 2:23 y San Lucas 6:1, nuestro Señor se declara el Señor del Sábado. Jesús iba con sus discípulos y pasan por unos sembrados de espigas, arrancaron y comenzaron a comer. Era día sábado, día de reposo, por tanto, los fariseos comenzaron a criticarles. Jesús les recordó cuando David, teniendo hambre él y sus seguidores, entraron a la casa de Dios y comieron los panes de la proposición.

San Mateo 12:7-8: “Y si supieseis qué significa: Misericordia quiero, y no sacrificio, no condenaríais a los inocentes; porque el Hijo del Hombre es Señor del día de reposo”.

La ley, los dogmas, estatutos y toda la religiosidad han sido abolidos por el amor de nuestro Señor Jesucristo. Es penoso ver a hermanos cristianos brincar de una congregación a otra, debido a los atropellos que sufren, generalmente realizados o patrocinados por “el ángel de la iglesia”, o sea el pastor. En realidad, es muy difícil encontrar un lugar donde se predique la Palabra de Dios sin el propósito de manipular a los hermanos. La avaricia al dinero es el SIDA que está arropando y destruyendo a muchos ministros.

Analizando el versículo de San Mateo 12:7-8 encontramos que el Señor está calificando a los fariseos como ignorantes, cuando les dice: “Y si supieseis qué significa”. Les está diciendo que no conocen que Dios quiere misericordia y no sacrificios. Dios prefiere que si en un momento dado ves una necesidad y lo que tienes es para la iglesia, debes suplir esa necesidad antes que pasar de largo y seguir para llevar tu ofrenda a la iglesia. Recuerda que escrito está:

Proverbios 19:17: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”.

Durante la presencia de Jesús en la tierra

Durante el tiempo que nuestro Señor Jesucristo estuvo en la tierra, hubo y sucedió un sinnúmero de eventos y situaciones especiales que tenían que suceder por tal razón. Al hablar de situaciones especiales quiero decir que no eran ni serían lo normal, común o corriente. No todas estas situaciones especiales las podemos tomar como ejemplos o para sostener alguna idea o pensamiento que nos llegue a la mente. Paso a señalar algunos de estos eventos o situaciones especiales.

El ayuno durante su presencia

San Mateo 9:14-15: “Entonces vinieron a Él los discípulos de Juan, diciendo: ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos muchas veces, y tus discípulos no ayunan? Jesús les dijo: ¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo está con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunarán”.

Jesús comparó su presencia en la tierra con unas bodas. Él contestó a los discípulos de Juan, que el tiempo en que Él estuviese en la tierra, sería un tiempo especial. También les dijo que vendrían tiempos en que Él ya no estaría presente físicamente y entonces todo continuaría su curso normal. Para los discípulos, no ayunar en aquellos tiempos, era como un permiso especial, el cual terminaría cuando Él les fuese quitado. Es decir, que no eran normales muchas de las cosas que estaban sucediendo durante su presencia física, corporal, en la tierra. Ahora paso a señalar algunos de estas cosas o situaciones.

El ungimiento de Jesús por María de Betania

San Marcos 14:7-8: “Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; pero a mí no siempre me tendréis. Esta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura”.

Las expresiones de Jesús sobre la acción de María de Betania de derramar aquel perfume tan caro sobre su cabeza, no implican que las leyes, estatutos, doctrinas, construcciones de templos, etc., estén en primer lugar, antes que ayudar a los pobres. Aquí Jesús se refiere a una situación especial. Este acto de María, no fue algo común y corriente, fue la anticipación de la unción del cuerpo de Jesús para la sepultura. Este acto es más que una acción de la vida diaria. Si esto se hubiese efectuado en una situación rutinaria, entonces sí se hubiese podido señalar que hubiese sido mejor vender aquel perfume para ayudar a los pobres, pero este acto tenía un significado sumamente especial. En aquellos días se estaba realizando un complot contra la vida de Jesús. Por eso Jesús dijo, “Ésta ha hecho lo que podía; porque se ha anticipado a ungir mi cuerpo para la sepultura”.

Este evento no se debe tomar como prueba para fortalecer, o establecer que cumplir con ciertas leyes está por encima de la misericordia y de la piedad hacia el pobre. De hecho, estas leyes y prácticas que algunos ministros quieren imponer a la iglesia de Jesucristo, fueron clavadas en la cruz del Calvario, es decir, que ya fuimos liberados de ellas.

Al igual que en el caso del ayuno comentado anteriormente, este caso del derramamiento del perfume sobre la cabeza del Señor, tenía un significado muy especial. El Señor aclara esta situación diciendo que esta acción se debe a que Él estaba físicamente en el mundo, pero que luego que Él se fuera, entonces todo volvería a la normalidad. La normalidad sería, que ayudar a los pobres está por encima de cumplir y complacer a algunos ministros.

San Juan 19:39-40: “También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras, Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos”.

Jesucristo y los pobres

San Mateo 19:21: “Jesús le dijo: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven y sígueme”.

Aquí se nos presenta el caso de un joven rico que por lo que se desprende de la narrativa, era muy religioso. Este joven era muy rico, guardaba todos los mandamientos, pero tenía una atadura. Nuestro Señor Jesucristo, que sabe perfectamente lo que hay dentro de nuestros corazones, conocía sobre el amor de este joven por su dinero y posesiones materiales. Jesús le pidió que vendiera todo lo que tenía y que lo diera a los pobres. En los evangelios encontramos muchas otras personas que se acercan a Jesús, o que Jesús se acerca a ellos pero les pide que hagan otra cosa, o sea que no les sugiere que se desprendan de sus posesiones materiales. Lo que sucede es que el Señor conoce cuál es nuestra atadura o nuestra debilidad.

De esta escritura surgen varias enseñanzas o puntos sobresalientes. Jesús le pide al joven rico que venda lo que tiene, pero no para entregarlo a Él, que es el Salvador. Jesús no le dice que Él usará ese dinero para los gastos de su ministerio. Tampoco le pide que le entregue el dinero para Él ayudar a los pobres. No le dice que tiene que llevar ese dinero al alfolí, porque son ellos los que determinarán cómo usarlo. Jesús le dice al joven rico, que luego de vender lo que tiene, él mismo lo distribuya entre los pobres. Está claramente expresado aquí, que el resultado de que el mismo joven reparta su dinero entre los pobres, será que tendrá tesoro en el cielo. Es decir, que para que Dios nos bendiga o nos ame cuando damos a los pobres, no tenemos que hacerlo a través de ninguna institución religiosa.

Este corto comentario nos puede servir para comprender que aunque en San Mateo 26:11 el Señor dice, “Porque siempre tendréis pobres con vosotros, pero a mí no siempre me tendréis”, no significa que a Él no le interese el bienestar de los pobres. Como se ha comentado en otro escrito anterior, el hecho de que Jesús se expresara así, tuvo una razón muy poderosa. En este caso, en que María de Betania derrama el vaso de alabastro de perfume de gran precio sobre la cabeza del Señor, lo estaba preparando para la sepultura, sin ella saberlo. Este fue el motivo por el cual el Señor aceptó la acción de María como parte de un proceso. Creo que si ésta no hubiese sido la situación, también el Señor hubiese estado de acuerdo en que mejor hubiese sido venderlo y darlo a los pobres.

En caso de una situación diferente al ungimiento de Jesús por María de Betania, nuestro Señor hubiese reaccionado como lo hizo en el caso del joven rico. Para nuestro Señor, atender a los niños, los presos, las viudas, los huérfanos, etc., está primero que los templos y todas sus actividades.

Que el Señor nos bendiga a todos, y nos revele cuáles son sus prioridades. Amén.
Pastor Álvaro Rolón