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​          Sirviendo a un Dios Vivo

​¿Qué dice Nuestro Señor sobre los Pensamientos?

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​San Mateo 15:18-19 nos dice: “Pero lo que sale de la boca, del corazón sale y esto contamina al hombre porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.”
 En esta escritura el Señor nos alerta a cuidarnos de nuestros pensamientos, porque del corazón salen los malos pensamientos. En San Marcos 7:20-21, el Señor repite que, “los malos pensamientos salen del corazón.” Es muy importante que los cristianos entendamos que, aunque los malos pensamientos se originen en nuestro corazón, el Señor nos ha dado poder para luchar contra ellos y vencerlos. Jesucristo conoce nuestros pensamientos. Esto lo podemos comprobar en San Mateo 9:4, 12:25; San Lucas 5:22, 6:8, 9:47, 11:17 y 24:38.
 En 2 Corintios 10:3-5, la palabra expresa: “Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas, refutando argumentos, y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo.”
 Aunque estamos en este mundo, no somos de este mundo. Nuestras armas son espirituales, poderosas en Dios y por tanto, estamos capacitados para luchar y vencer todo pensamiento que sea en contra de la voluntad de Dios para nuestras vidas.
 En el libro de Los Hechos de los Apóstoles 8:9-24 encontramos la narración del caso de Simón el mago. De éste les señalaré lo que nos dice el versículo 8:22: “¡Arrepiéntete, pues, de esta tu maldad, y ruega a Dios, si quizás, te sea perdonado el pensamiento de tu corazón!”
 Aquí podemos entender que un mal pensamiento puede ser un terrible pecado. Este estudio debe servirnos para cuidarnos de lo que llega a nuestras mentes. Hay un refrán que nos dice que: “el pajarito puede volar alrededor de nuestra cabeza, pero no le debemos permitir anidar.”
 Efesios 2:1-3 dice: “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo, en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”
 Una gran cantidad de citas bíblicas nos advierten acerca de cuidarnos de nuestros pensamientos. Si la biblia nos advierte y nos aconseja cuidarnos de los pensamientos, y además nos deja ver claramente que podemos echarles fuera de nuestra mente, tenemos que hacerlo. Ahora paso a señalar varias escrituras sobre los pensamientos:
 Filipenses 4:7 nos conforta al decirnos: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.”
 1 Pedro 4:1: “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado.”
 Estas y algunas otras citas bíblicas necesitan una buena explicación, porque en ocasiones han sido mal interpretadas. Muchos predican que ahora nosotros podemos hacer lo que nos venga en gana, porque ya no pecamos. Esta teología necesita un estudio completo, el cual les presentaré próximamente.
 Romanos 12:2 aconseja: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”
 Nuestra voluntad y esfuerzo juegan un papel muy importante en la renovación de nuestro entendimiento, el cual está directamente relacionado con nuestros pensamientos. Esto significa que nosotros tenemos una responsabilidad muy grande en cuanto a nuestra manera de vivir.
 Filipenses 4:8 recomienda: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.”
 En esta cita el Señor, por medio del escritor, señala algunos de los aspectos que debemos considerar al tratar de mantener una mente, unos pensamientos agradables a Dios. Tenemos que cuidarnos de estos pensamientos agradables a la carne y que al dar sus frutos nos llevan a la perdición. Tenemos que controlar lo que permitimos entrar a nuestras mentes. Debemos aprender a combatir las malas ideas y pensamientos que el Espíritu Santo que mora en nosotros nos muestra que no son de Dios.
 1 Timoteo 4:1 nos previene: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.”
 Sobre este asunto sí que hay mucha tela para cortar. La mente de multitud de cristianos ha sido saturada con pensamientos de espíritus engañadores. Tristemente tenemos que aceptar que se les ha lavado el cerebro. Sólo Dios los puede librar de estos pensamientos y creencias. Ministros materialistas, con sus mentes cauterizadas, apóstatas de la verdadera fe de nuestro Dios, se aprovechan de la ignorancia e ingenuidad de sus pobres ovejas. Las ovejas también tienen culpa, porque ahí está la verdadera palabra de Dios en la biblia, y Dios nos dio inteligencia suficiente para poder ver cuando se nos engaña. Este es otro tema sobre “Falsos maestros y apóstoles”.
 En 1 Timoteo 4:16, el apóstol Pablo advierte a Timoteo: “Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyen.”
 Aquí Pablo le está recordando a Timoteo de su responsabilidad de protegerse a sí mismo, de los pensamientos que puedan surgir en él, debido a lo que pueda escuchar. De esa manera logrará proteger a sus seguidores que le oyen también.
 Hasta aquí les he presentado algunas citas bíblicas del Nuevo Testamento, relacionadas con los pensamientos. A continuación les señalaré otras citas del Antiguo Testamento, igualmente relacionadas con los pensamientos.
 Génesis 6:5 nos dice: “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos, era de continuo, solamente el mal.”
 Luego de haber terminado la Dispensación de la Inocencia, y al comenzar la Dispensación de la Conciencia, cuando el hombre está consciente del bien y del mal, la maldad se apodera de sus vidas. El Señor nos dice que los pensamientos que se producen en el corazón de ellos eran sólo de maldad. Por cuanto estamos en este mundo y bajo las circunstancias causadas por la desobediencia del hombre a Dios, tendremos que luchar y combatir toda nuestra vida contra el mal. Si usamos las armas espirituales que el Señor ha puesto a nuestra disposición, podremos triunfar y apartarnos del mal.
 Deuteronomio 15:9 enseña: “Guárdate de tener en tu corazón pensamiento perverso, diciendo: cerca está el año séptimo, el de la remisión, y mires con malos ojos a tu hermano menesteroso para no darle; porque él podrá clamar contra ti a Jehová, y se te contará por pecado.”
 Salmo 94:11 revela: “Jehová conoce los pensamientos de los hombres, que son vanidad.”
 Proverbios 16:2-3 recuerda: “Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión; pero Jehová pesa los espíritus.”
 Proverbios 20:18 nos aclara: “Los pensamientos con el consejo se ordenan.”
 Proverbios 21:5: “Los pensamientos del diligente ciertamente tienden a la abundancia; mas todo el que se apresura alocadamente, de cierto va a la pobreza.”
 Proverbios 23:6-7 aconseja: “No comas pan con el avaro, ni codicies sus manjares; porque cual es su pensamiento, en su corazón, tal es él.”
 Proverbios 24:8-9 señala: “Al que piensa hacer el mal, le llamarán hombre de malos pensamientos. El pensamiento del necio es pecado, y abominación a los hombres el escarnecedor.”
 Isaías 55:7-9 expresa: “Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más altos que vuestros pensamientos.”
 Isaías 59:7 manifiesta: “Sus pies corren al mal, se apresuran para derramar la sangre inocente; sus pensamientos, pensamientos de iniquidad; destrucción y quebrantamiento hay en sus caminos.”
 Isaías 65:2 expresa: “Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.”
 Jeremías 4:14 demanda: “Lava tu corazón de maldad, oh Jerusalén, para que seas salva. ¿Hasta cuándo permitirás en medio de ti los pensamientos de iniquidad?”
 Jeremías 6:19 declara: “Oye tierra: He aquí yo traigo mal sobre este pueblo; el fruto de sus pensamientos; porque no escucharon mis palabras, y aborrecieron mi ley.”
 Jeremías 28:12, el pueblo de Israel confiesa a Jehová: “Y dijeron: Es en vano; porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón.”
 En Jeremías 18:1-19:15, Jehová, utilizando el ejemplo del trabajo del alfarero, aconseja, estimula al pueblo de Israel a arrepentirse de su desobediencia y a volverse a Él. Pero Israel, como un pueblo desobediente, se niega a arrepentirse y persiste en su pecado. Jehová, como Dios amoroso, pero también fuego consumidor, les anuncia todo el mal que recibirán.
 Luego de haber comentado algunas de las muchas porciones bíblicas referentes a los pensamientos, deseo expresar un corto resumen.
 Hace algún tiempo, antes de realizar este estudio, no había dado importancia a la responsabilidad que tenemos con relación a nuestros pensamientos. Esta ignorancia me causó grandes males, por no darle la prioridad que merecía. Yo pensaba, “este pensamiento vino a mi mente y nada puedo hacer.” Luego de estudiar el tema a la luz de la Palabra de Dios, he podido comprobar que el asunto es más complejo de lo que pensaba. Ahora sé que es un deber cristiano el hecho de tener control de nuestros pensamientos. Al principio es muy difícil echar fuera de nuestra mente pensamientos negativos. En esto tenemos que tener cuidado, porque algunos pensamientos que son agradables a nuestra carne, no son agradables a Dios. De una u otra forma, estos pensamientos nos harán daño. Tenemos que aprender a evaluar los recuerdos, que son cierto tipo de pensamiento, pues la gran mayoría de ellos, igualmente nos hacen daño. Si son recuerdos de épocas de nuestras vidas, mejores que las que vivimos actualmente, nos causan melancolías, profundas tristezas, nos deprimen. Si se trata de cosas negativas, también nos causan daño. Los recuerdos que debemos traer a nuestras mentes, deben ser aquellos de experiencias espirituales positivas. Estos nos animan, fortalecen nuestra fe, nos dan vida.
 Finalizo pidiendo al Señor que nos fortalezca cada día, para poder controlar nuestros pensamientos. Amén.

Por: Pastor Álvaro Rolón